Si, entiendo, claro que entiendo. Eso no quiere decir que
esté de acuerdo, pero los 30 palos (o algo así) que se embolsa todos los meses,
son 30 palos, y como decía mi abuela, “a quien le amarga un dulce”.
30 millones y ser un honorable, bien valen un baile del
perrito. Además, todo esto es por el pueblo, por los más necesitados, por
aquellos a los que el modelo que le permite a Lagos ganar lo que gana, los ha
tratado mal. Lagos, entonces, se sacrifica por el pueblo, y mas encima los mal
agradecidos no se lo reconocen.
¿Será el acto de contorsión del honorable, el feliz
resultado de la “Ley Zamudio”?. Que viva la igualdad, el mariconeo, el
populismo y el descrédito.
Me imagino a Alejandro Navarro bailando el baile de la
lluvia en Ercilla con una bataclana mapuche. A Girardi y la Tohá apadrinando el
primer matrimonio homosexual de Chile, santificado por el cura Precht. Al nuevo
ministro de defensa Gilpeter, mostrando a la prensa de Chile y el Mundo el
nuevo uniforme del Ejército; rosado, con mostacilla, y en lugar de los galones
unos logotipos que digan “Barbie”. A Rossi publicitando los beneficio de la
marihuana luego de un asado bien regado. A María Antonieta Saa bailando el caño
para dignificar el trabajo de toplera, después de todo, ellas también votan. Al
“chico” Zaldívar” en campaña para hacer un reconocimiento constitucional a los
enanos de circo, y nombrando a uno de ellos capitán de la selección nacional de
básquetbol. Por último, me imagino a Piñera y a Lavín aplaudiendo todo esto y
encargando una encuesta para calcular el impacto en la población de estas
medidas pro igualdad.
El país está cagado, pero puta que tenemos temas para
escribir huevadas todos los días, y eso que aun no comienza la campaña
presidencial. ¿Quien dijo que los periodistas no tenían pega?. Esa es la
profesión del presente y del futuro. Ya se le dije a mi hija, que ni se le
ocurra estudiar ingeniería, medicina, derecho o economía. O periodista o
política, es eso, o se morirá de hambre.
Chile, fértil provincia y señalada, en la región Antártica
famosa, donde sacan a un Alcalde por hacer cumplir la ley, y eligen a un
Senador para que baile el perrito.






