jueves, 30 de abril de 2015

…SE LOS PROMETO,… ¡EN SERIO!.

Como recordarán, el gobierno de la Claudia anunció hace poco tiempo atrás que la nueva constitución, esa que nos llevará raudos al Chile que Todos Queremos, se discutiría durante su periodo presidencial, sin embargo se llevaría a efecto durante el próximo gobierno. La razón jamás la explicaron, aunque no se necesita ser demasiado inteligente para encontrar el motivo, más aun si el propio senador Navarro apoyó la iniciativa: Los votos para desmantelar la institucionalidad no están; sin embargo, suponen que podrán obtenerlos luego de la próxima elección parlamentaria sin sistema binominal.  

Pero todo cambia, y la Claudia anunció que tendremos nuestra constitución “plenamente democrática” durante su mandato. ¿A qué se debe el cambio?, aun no lo sabemos, aunque podemos comenzar a suponer qué mueve al gobierno de la Nueva Mediocridad a cambiar el panorama.

Si los votos para aprobar una constitución bolivariana no existen y el prestigio del gobierno y el de Nuestra Señora de los Milagros están por los suelos, contamos con aun menos posibilidades que nunca para redactar la constitución soñada por terroristas, fanáticos y ladronzuelos varios que se quieren eternizar en el poder. ¿Entonces?.

De partida, pienso que tendremos AC o algo parecido, lo que por supuesto, es ilegal. Y la razón me parece obvia, esa sensación de imbatibilidad que se respiraba en palacio hasta el estallido del caso Caval ha desaparecido, y con ello, la convicción de tener la próxima elección en el bolsillo. Entonces, sienten que deben apurar el paso o se pueden encontrar sin poder, sin constitución y sin botín de aquí a tres años más.


Además, la nueva constitución y sus respectivos cabildos, tocatas, kermeses, tomateras, reuniones callejeras, declamaciones públicas, tomas, saqueos, intervenciones urbanas, performances plásticas, tallarinatas a beneficio, demostraciones culturales y otras varias muestras de cultura cívica, enviarán los casos de corrupción a dormir el sueño de los justos, primer paso para remontar en las encuestas y así poder continuar con las “reformas estructurales que el país demanda”, aunque las encuestas demuestras que en realidad casi nadie las demanda desde que se dieron cuenta que la cuenta no la pagarán “los poderosos de siempre” sino ellos mismos. 

miércoles, 29 de abril de 2015

ODA AL MAESTRO.

Tengo un ídolo, y eso que yo no creo en nada ni en nadie. Desde ahora en adelante seré un acólito del gran Julio Ponce Lerou. Después de todo, el tipo es capo, de los de verdad, por eso pasó de ser lo que era a ser lo que es, sin intentar ser lo que nunca ha sido, miembro de la oligarquía, o si lo prefieren, de la “élite”, esa palabra tan snob y a la vez tan de moda por estos días. El tipo se hizo a sí mismo para ser él mismo, no sin alguna cuota de suerte (aunque yo no creo en ella), y una camionada de osadía.

Tal vez esas puestas de sol en el Maitencillo de los ’50 y ’60 fueron la clave. No puedo asegurar si doña Verónica contaba con los suficientes atributos mientras se encontraba en edad de merecer, o don Julio vio en ella “algo que no sé qué es”. En fin. Don Julio, o cayó rendido ante los encantos de doña Verónica, o “abrió las piernas, cerró los ojos y pensó en la patria”. Sea como fuere, fue ahí donde don Julio “puso la pica en Flades” y comenzó a escribir la historia.

De Maitencillo a La Moneda, y de ahí a la gloria.

Don Julio, sin duda es capo, como pocos, y vivo también. Por eso el suegro lo puso donde lo puso, a mirar y escuchar para mantenerlo informado. La fidelidad se paga mejor que el talento, aunque don Julio al parecer terminó teniendo más de lo otro que de lo uno.

Por eso digo que don Julio es capo, nunca perteneció al poder, ni a ninguno grupo. El pertenece a sí mismo y aprovecha esta vida ya que no hay otra. Trabajó con Pinochet y con la Concertación. Tiene socios, pero pasivos, ahí en SQM manda él. Armó un directorio de pinochetistas que compró a socialistas. Mandató a su gerente para que paseara por el norte y atendiera convenientemente a cuanto hijo huérfano dejó la dictadura. Por los pasillo de SQM pasaron MEO, Toha, Bachelet y toda la crápula zurda que discursea mentiras para poder vivir como pequeño burgués sin que se note. Todos pasaron su platillo, a todos atendió y a todos se los metió al bolsillo. Financió a todos los presidentes y regentó la empresa a su pinta, sin tener, seguramente, más del 10% de la propiedad. ¡Háganme esa poh!.

Don Julio ha vivido como ha querido, ha hecho lo que le ha dado la gana, dicen que se ha comido a las mejores minas, tiene la plata que quiere, no da explicaciones a nadie, no anhela el ascenso social ni el reconocimiento de fulanos con nombre de calle y apellido de vino. El tipo sabe de qué se trata la vida, y ahora a sus casi 70 años ya le da lo mismo lo que venga por delante.

El hombre hizo historia, se burló de las ratas en su propia cara y sale a la calle con una sonrisa que no se la despinta nadie. ¿Qué más se puede pedir en esta vida, si ni siquiera hoy otra?.


Después de todo, alguien se tenía que sacrificar con dona Verónica, alguien tenía que regentar las empresas nacionalizadas, alguien tenía que hacerse cargo de la privatizadas, alguien tenía que comprar a los zurdos para inmovilizarlos, y al final del día, Chile igual se va a pegar el balazo en el pie, como lo hace cada 40 años. ¿O me equivoco?. Y si él estaba justo ahí para hacerlo, ¿por qué no lo podía a hacer?. ¿Ah?. 

martes, 28 de abril de 2015

LIMPIEZA EN CASA.

En cualquier país medianamente civilizado (Chile no lo es, somos un país en estado de semi barbarie), ni Sebastián Piñera podría re postular a la presidencia de la república, ni Jaime De Aguirre podría seguir siendo el director de un canal de televisión…Pero esto es Chile.

De Piñera para que vamos a comentar, si el tipo es turbio a la vela. Sobre De Aguirre, no se trata de ser moralista. Si a mí me piden una boleta por 130 palos, se la doy en menos de lo que canta un gallo (topón pa’entro), pero yo no soy el director de un canal de televisión, el canal que fue de Piñera mientras el mismo director juraba ante el altar que no existían conflictos de intereses.  

Uno que le tiene ganas al payaso turbio es Ossandón, quien se ha dedicado a vomitar en contra de nuestro ex presidente. Seguramente Ossandón recibió algún designio divino que lo alienta a terminar con todo pecado sobre la tierra, y como casi todos los pecados terrenales se pueden resumir en una sola palabra: “Tatan”, el Santón de Puente Alto no despega el crucifico desde la frente de Sebastián. De todas formas, que no creo que Ossandón portando una espada y una cruz pueda exorcizar al payaso, para bien, o terminar con su carrera política, para mejor.

De Aguirre sí que las tiene algo más complicadas porque su actual empleador es una empresa norteamericana, y en el país del Tío Sam estos asuntos medios enredados se pagan con un sobre azul y en casos financieros con los sabuesos de la SEC respirando en el oído.

De cualquier modo, espero que el payaso no salga indemne de esta situación, da lo mismo lo que digan las encuestas ya que de todas formas la izquierda seguirá gobernado y esperando el asalto final al Palacio de Invierno. Insistir en votar por Piñera para que no salga la izquierda, luego de las experiencias de la derecha al votar por Frei padre y luego por el mismo payaso, y las consecuencias que sufrimos y que posiblemente sufriremos, no es más que una completa tontería.


Mientras la derecha no vuelva a ser derecha, la izquierda no dejará de ser marxista. Por eso tenemos que deshacernos del payaso. 

lunes, 27 de abril de 2015

EL MILAGRO QUE NO FUE.

Mario Salas llegó a Universidad Católica prometiendo un cambio radical. Tres delanteros, correr hasta la extenuación y una polera del Che Guevara para cada jugador. Arengas, frases de ánimo y cosas como esas. La UC ya no sería nuca más la UC, sería “la nueva UC”. ¡La UC cambió!.  

No más Fernando Carvallo ni Ignacio Prieto, representantes de algo así como la oligarquía, las tradiciones y el sentido común. Salas lo construiría todo desde cero.

…Y la UC no cambió, volvió a salir segunda, esta vez luego de un partido donde ni las arengas, ni el correr como si fueran atletas en lugar de futbolistas, ni las poleras de “Che” pudieron con Deportes Iquique y “Don Nelson”, viejo zorro de mil batallas que no se compró el discurso del último entrenador de moda.

¿Qué le pasó a la UC?: Simple, perdió un partido de futbol como los pierden todos los equipos (unos más que otros). Salas no traía la fórmula mágica, correr para todos lados no es futbol, y gritar a la orilla de la cancha mientras la orquesta del Titanic emite sus últimos suspiros no imprime “huevos”, porque los huevos son para hacer tortillas y no para otras cosas.

Salas, Sampaelloli, Bielsa, Borghi o el nuevo ídolo con pies de barro que porta la verdad revelada, no van a cambiar nada, ni habrá luego de que se retiren forrados en billetes verdes “un antes y un después”. No hay milagros, solo futbolistas buenos y malos para la pelota, algunos técnicos que saben más que otros, pelotas que pegan en el palo, árbitros más o menos ladrones, y sobre todo “las cosas del futbol”.


En política, en los negocios, en la vida, es lo mismo. Los milagreros no existen, pero eso no es fácil de decir, ni mucho menos, agradable de escuchar. 

domingo, 26 de abril de 2015

"NO HAY PASO ATRAS".

“No hay paso atrás en el programa y las reformas”, espeta Pencailillo. La desafortunada frase del junior de la Claudia me recuerda a su funesta antecesora, esa de “avanzar sin transar”. En aquella ocasión se cumplió, ni avanzaron ni transaron. Se fueron para la casa, o para la RDA, o al patio de los callados. Claro que estos son otros tiempos, ahora no existen militares con el uniforme bien puesto, ni políticos y empresarios de derecha con los pantalones en su lugar.

Pencailillo, la iñora y el resto de la pandilla gobernante no acepta críticas, no reconoce evidencias ni le interesan las encuestas en que la población llama a la cordura. Esta gente es fanática, no razona. Y así estamos, sin dar el paso atrás, y seguramente así seguiremos.

Si no dieron un paso atrás en Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, ¿por qué lo tendrían que dar estos tipos?. Recordemos que no solo suponen tener la razón, además son herederos de Salvador Allende, el de las estatuas; y cuentan con la autoridad moral que les cedió gentilmente la derecha cobarde y oportunista. Lo tienen todo a su favor. La izquierda chilena supone que está doblándole la mano a la realidad. Están, según ellos, construyendo una nueva historia. Aunque en realidad solo se apernan en el poder para continuar enriqueciéndose mientras exista dinero a disposición.

Además, el gobierno “cuenta” con el PC y sus innumerables organismos de fachada: indigenistas, ambientalistas, homosexualistas, y las diversas organizaciones pro algo y anti algo. Estos grupos digitados por Teillier y cia., están financiados con el gentil auspicio del mono Maduro y la prensa zurda, lo que les proporciona el poder suficiente para blindar al gobierno o botarlo, según sea el caso.

Así las cosas, el gobierno de la Nueva Mediocridad no puede ir, aunque quisiera, contra el programa ideado desde la calle.


La Nueva Mediocridad está presa del demonio marxista de ojos rojos que apoyaron para destrozar al gobierno de Piñera, y no pueden deshacerse de él. De ahí la frase de Pencailillo: “No hay paso atrás”, porque unos no quieren y otros no pueden.

sábado, 25 de abril de 2015

YA NO LOS HACEN ASÍ.

Todo este revuelo político puede ser una buena oportunidad para la derecha; si existiera derecha en Chile, claro. Y si la derecha tuviese en sus filas a alguien como Jaime Guzmán, y no a los actuales políticos de tercera categoría. Hoy, quien no está arrepentido de algo, tiene vergüenza de decir lo que piensa; si es que piensa algo, claro.

Si además, esa derecha y ese líder de derecha se dedicaran a lo que se deben dedicar, esto es, a la difusión de ideas, y no a tratar de ganar elecciones solo para no perderlas y a ganarlas con ideas de izquierda, solo porque son más fáciles de difundir que las de derecha. Y si además intentaran ganarle los votos a la izquierda donde se debe hacer, en poblaciones, colegios, universidades y redes sociales. Este revuelo político podría ser un punto de inflexión.

Si esa derecha imaginaria existiera y ese líder de derecha fuera la mitad de decidido, inteligente y culto que Guzmán, se le podría explicar al populacho bárbaro que nuestro problema no es el “modelo heredado de la dictadura” y su respectiva constitución liberal, sino la paulatina destrucción de dicho modelo y el actual intento de instaurar una constitución socialista. Si esa derecha existiera, claro, pero no existe.

De tener un líder como Guzmán, se podría decir con claridad y decisión que el verdadero problema es la “Alianza Público Privada” que propone este gobierno, la misma que reinó a sus anchas en, al menos, los últimos veinte años. La misma que llevó al Chile de entre la década del ’30 y el ’70 a la ruina total. Si ese líder existiera, claro, pero no existe. Los políticos actuales de lo que se supone es la derecha (pero no, claro), están dedicados a parecer socialdemócratas y a tomar “late” en Alonso de Córdoba, no a embarrarse sus dignas y honorables patitas en las barriadas de la periferia de Santiago.

Si las cosas fueran como no son, los políticos que no existen y el líder que no tenemos, podrían exponer sin miedo que la libertad, el capitalismo, el derecho de propiedad, el estado de derecho y la “democracia burguesa” son la solución y no el problema. Pero las cosas son como son y no como quisiéramos, claro.

Explicarle a la muchedumbre que solo existen tres derechos: la vida, la libertad y la propiedad; y el resto es solo música para domesticar a las masas, es difícil, pero es lo único que nos puede salvar de caer en un totalitarismo de izquierda como el de la mayoría del vecindario. Claro que para eso necesitamos un líder y una derecha que no tenemos, y que no se ve de donde puedan salir.


Es lo que hay.

viernes, 24 de abril de 2015

EL FIN DE LOS AŇOS FELICES.

Dejemos el payaseo por un rato y entremos en el área chica de las noticias, esas que no aparecen en los titulares de los diarios subvencionados por el gobierno de turno y los canales de televisión especialistas en farándula, volcanes, inundaciones, el “Alerzi”, el “Celia”, el “Pitbull”, topleras, recetas de comida sana y accidentes de tránsito.


Como pueden ver, el país está sufriendo las consecuencias de la farra que nos hemos pegado desde que don Joaquín Lavín se declaró Bacheletista-Aliancista, la Claudia exaltó al populacho bárbaro a exigir derechos salidos del sombrero (gobierno ciudadano le llamaron en aquella ocasión), Piñera quiso sobrepasar a la izquierda por la izquierda y la evolución de la economía mundial llevó al dólar a $450 y a la libra de cobre a US$4. El tiempo de la plata dulce que alcanzaba para todo se terminó.

El gasto desenfrenado de los últimos años, financiado por créditos baratos producto del relajo cuantitativo de USA, el cobre caro y la apreciación del peso, ya no es posible de mantener por una razón muy sencilla, de las tres condiciones que hicieron posible la fiesta de consumo, dos ya no existen y la tercera dejará de existir paulatinamente, y como el mercado se anticipa a todo, la crisis de los países emergentes que nunca emergen está aquí para quedarse.

Las empresas invirtieron recursos que hoy tal vez no logren rentabilizar, la gallá compró leseras como país en guerra, el estado cafiche nos regaló de todo utilizando nuestro propio dinero (que hoy ya es menos) y los impuestos obtenidos de un crecimiento económico basado en burbujas especulativas se esfumaron. ¿Qué nos queda?: Un nivel de vida que nadie quiere perder pero ya no es posible financiar.

Entonces nos quedan dos caminos, el que jamás se toma (bajar gastos) y el que siempre se toma (aumentar el endeudamiento), a la espera de una reactivación que no va a llegar porque no puede llegar, ya que el ciclo económico ahora nos es desfavorable y, como guinda de la torta, el país está embarcado en una utopía revolucionaria sin futuro.

Los aumentos de impuestos implican menos dinero para inversión o inversiones basadas en un mayor endeudamiento; y la menor recaudación implica un mayor endeudamiento estatal y/o una nueva alza tributaria para lograr financiar los derechos famosos y las promesas de campaña consistentes en más derechos famosos. Es un círculo vicioso que el populacho bárbaro aun no siente, pero que tarde o temprano se hará visible, incluso, para quienes no quieran verlo de cerca.