Casi no hay
noticias que comentar. Desde los más pulentos hasta los más pencas andan de vacaciones.
Desde Caburgua hasta Cartagena; desde Zapallar hasta la piscina municipal.
Todos vacacionan en este país en estado de somnolencia generalizada. El sopor
veraniego cae como una garra sobre Barbarilandia.
A mí me gusta
el verano porque no salgo de vacaciones, o al menos trato de no salir. ¿Para qué?.
Donde vaya me encontraría con gente, y la gente trae problemas, por eso me
gusta el verano y el vaciamiento de Santiago.
Desde chico aprendí
solito que uno siempre debe ir hacia donde los otros no van. Hay que hacer lo
que los otros no hacen y viceversa. Si queremos hacer algo que valga la pena
debemos alejarnos de la masa de huevones que disfruta viviendo achoclonado con
otros huevones. Dicen que Rockefeller decía: “Cuando mi lustrabotas compra acciones,
yo vendo todo”. Es que la masa nunca tiene razón, por eso la masa es pobre,
vive reclamando, vive soñando, vive siguiendo al resto de la
masa. Así funciona el mundo desde siempre.
-¿Cómo lo
pasaste?
-¡La raja!, había
cualquier gente. Estaba lleno. No había donde sentarse, no encontramos
estacionamiento, no quedaba que comer, la música estaba a todo chancho. ¡Bacán!.
-¿Y qué tal
los precios?.
-Caros
compadre, pero valió la pena.
De cualquier
forma, no es malo que existan tantos huevones en este mundo. De no ser por
ellos, no sé qué sería de nosotros. Alguien tiene que perder, porque no todos
pueden ganar.






