Los estudiantes que no estudian regresaron a las calles, a vestir sus overoles de guerra, a quemar, a destruir y a amenazar. Aun no están por la labor de matar debido al aumento exponencial de teléfonos en manos de particulares y al desenfrenado uso de Twitter, Instagram y WhatsApp; de no ser así algunos lo harían sin duda ya que ganas no les faltarán.
No nos
podemos quejar, los profesores chilenos han demostrado sus eficiencia logrando
que sus alumnos aprendan lo que ellos enseñan. El Sindicato de Profesores, apéndice
del Partido Comunista, ha lanzado a sus perros a la calle y, como ya nos lo habían
anunciado muchas veces, están con un pie en el gobierno y el otro en la calle. La
historia se repite, avanzar sin transar, hoy y hace cincuenta años, o desde 1915
si lo prefieren recordar desde sus inicios. https://es.wikipedia.org/wiki/Izquierda_de_Zimmerwald
Espero que
los dejen hacer. Chile necesita más miedo, más asco de la gente decente, mas
desprecio hacia la escoria social que destruye viciosamente todo lo que le es
posible destruir. Que los estudiantes que no estudian reemplacen en la
conciencia de la gente a los convencionales con ojos desorbitados, disfrazados
y amenazantes que llevaron a la extrema izquierda al desastre.
Siempre debe
existir un recordatorio de hasta donde son capaces de llegar estos delincuentes
fanáticos, el populacho bárbaro tiene memoria corta ¡Junten leña! ¡Aticen la
hoguera! ¡Todos a Plaza Italia! Quiero ver a miles y miles de atorrantes
bailando drogados y curados a poto pelado sacándose banderas chilenas desde
donde mejor les parezca, Chile lo necesita, el 4 de septiembre lo pudimos
comprobar.






