Al parecer la economía aun no despega, ni tendría por qué
despegar en tan poco tiempo. El daño ocasionado en mi opinión a propósito durante
varios gobiernos anteriores, específicamente en Bachelet II, Piñera II y su
golpe de estado y Merluzo I (por el momento), no es fácil de revertir.
Los grandes empresarios y no solo ellos, envían su dinero al exterior a raudales
para nunca más regresar ¿Por qué tendrían que regresar un dinero que ya tienen
invertido en el exterior? ¿Tomaron la decisión de salir (arrancar, en realidad)
no solo con dinero depositado en un banco chileno, sino que desinvirtieron en
Chile, armaron estructuras societarias en el extranjero para invertir afuera en
bienes raíces, empresas y participaciones accionarias, para ahora vender todo y
regresar ante promesas de que los niños malos ahora son niños buenos? ¡Ja!, los
millonarios no son huevones, o de lo contrario no serían millonarios.
Quienes seguimos habitando este lupanar con vista al mar
estamos observando el panorama. Chicos, medianos y grandes. Da igual. Para
invertir hoy en Barbarilandia es necesario buscar negocios con mayores rentabilidades
que hasta el 18/0 y el “Chile cambió”. Se le llama riesgo, y el riesgo si bien
ha disminuido, no ha desaparecido y no desaparecerá nunca más.
¿Y a la gente? Pues que la gente disfrute lo que pidió ¿Qué
pidió? Un 78% del populacho bárbaro aproximadamente pidió a los comunistas redactar
una constitución que permitiera robar a los demás dentro de la ley. Ahora que
se aguanten.
Solamente por no poder comprar una vivienda a los precios
actuales, ya perdieron mucho más de lo que teórica e ilusamente pretendían
obtener robando a los demás. Ya perdieron, es siempre y claro, y como no son
ricos ni lo serán jamás, perdieron para siempre. Con su pan se lo coman.
Quienes, por el contrario, o confiaron en Chile, o no les
quedó más remedio que ver y esperar, han podido encontrar buenos negocios e
inversiones de ocasión a precios muy interesantes. Es el destino de toda revolución,
los jiles siempre pierden.
O como dice el dicho, “el que sabe, sabe, y el que no,
apoya una revolución…”



