Ricardo Lagos dijo en una ocasión: “Es mejor entenderse con
10 que con 100”. Pudo haber sido “con 5 que con 50”, no recuerdo bien la frase,
pero da lo mismo. Se refería a “entenderse” con los empresarios, se llama
corporativismo; es el concubinato entre el estado y los empresarios; es el
término de la competencia; es la división del poder en dos, una parte para los
que tienen el monopolio de la política, y la otra parte para los que tienen el
monopolio de los negocios. ¿Recuerdan que cada ministro, parlamentario, sub
secretario o superintendente de la Concertación que quedaba sin trabajo en el
aparato publico, terminaba de director en una gran empresa monopólica, casi
monopólica o coludida?. Bueno, es parte de lo mismo.
Los monopolios, solo son posibles si los crea o los permite
el estado, con leyes que regulan, impiden, prohíben o dificultan la
competencia; creando barreras de entrada; o simplemente mirando hacia otro lado
mientras se forman. Todo sea por tratar de “entenderse con 10 que con 100”, que
en Chile ha llegado a ser “entenderse con 1, 2 o 3 que con 100”.
La mayoría de la gente piensa que el objetivo de todo
monopolio es cagar a los consumidores. FALSO. El objetivo único e
indispensable, es impedir la competencia. Solo ahí, cuando hay certeza de que
se es el único actor en un mercado, o se ha llegado a una colusión con su nuevo
“socio”, se puede abusar de los consumidores.
Lamentablemente, en Chile todo el discurso de las autoridades
y los medios de comunicación se resume en las palabras: “pueblo”, “ciudadanos”,
“consumidores”, “pobladores”, “chilenos y chilenas”, “pobres”, y bla, bla, bla.
¿Lo han escuchado verdad?. Claro que si, es lo único que se escucha todo el
día. El caso mas bizarro fue el de los baños y estacionamientos de Longueira.
La única forma de terminar con los monopolios es
deshaciéndolos, y para eso hay que terminar con los privilegios, con las
barreras de entrada a los mercados, y con las exigencias y prohibiciones
artificiales a los pequeños y medianos comerciantes e industriales, que a mi
entender, son producto del lobby de las grandes empresas que están coludidas
con el estado, con el único fin de evitar la aparición de nuevos competidores.
Que alguien me demuestre como se terminarán los abusos, si
las tres cadenas de farmacias que hay hoy, son las mismas que había ayer, y
seguramente serán las mismas que habrá mañana. Algunos dirán: Con más
regulaciones. FALSO. Las regulaciones son las que impiden la competencia.
Aparte de la acción deliberada del estado, las dos causas de
los monopolios en el comercio son: Los acuerdos con los proveedores si estos no
tienen competencia externa o no existe variedad de ofertas nacionales, y la
peor de todas, las tarjetas de crédito del retail. Durante la semana
seguramente escribiré sobre esto.




