Mi intención nunca ha sido hacerme famoso por lo pesado, pero
que le vamos a hacer, el deber me llama. Claro que no me llama tanto como al “Huenchu”,
que amenaza con incendiarse a lo bonzo por el pueblo de sus ancestros; héroes hay
pocos. Tampoco me sacrifico hasta la inmolación, como lo hacen los miles y
miles de políticos que viven con sueldos de hambre por abrazar el servicio público,
siendo que en la empresa privada se los pelearían por su profesionalismo,
inteligencia y honestidad a toda prueba. Yo me conformo con aclarar algunas
cosas que pasan desapercibidas.
La última encuesta Adimark, la del pelado goma del payaso ególatra,
asegura que el 73% del populacho bárbaro aprueba cambiar la Constitución. Lo
que no nos aclara el pelado guata pelá es si los entrevistados leyeron alguna
vez la constitución creada por Jaime Guzmán, aprobada por el presidente
Pinochet, re aprobada por la izquierda y la derecha unidas en un jolgorio para
la foto y refrendada por don Ricardo Lagos, papi del estatuto docente y el
Transantiago, entre otros hijos huachos a los que le niega el apellido.
Tampoco sabemos si el ilustre y entendido pueblo contestador
de encuestas sabe en qué consisten los cambios constitucionales. Me imagino que
no lo saben, solo piensan que aquellos cambios significarán algo gratis, o de
lo contrario no les interesarían. Una vez más, la codicia de lo ajeno les nubla
el mate. Pobrecitos.
Al mismo tiempo, el polifacético populacho bárbaro contesta
otras preguntas. Por ejemplo: No están de acuerdo con la reforma educacional,
disminuyendo la aprobación desde un 58% en mayo a un 49% en junio. Prefieren
los colegios con niñitos de pelo rubio, como dice el ministro marxista de educación.
Otra de las quejas de los barbaritos dice relación con la reforma tributaria,
la que apoyaban mientras suponían que don Andrónico y don Eliodoro pagarían la
cuenta. El apoyo bajó desde el 51% al 45% en solo 30 días.
El problema de todo este sesudo análisis populachero y contradictorio
consiste en no hacerse las preguntas indispensables y correctas. Las siguientes:
¿En qué consiste la constitución del ’80?. Y ¿Para qué quieren cambiar la constitución
los marxistas?. Aunque eso sería mucho pedir, suficiente trabajo tiene la gallá
leyendo las instrucciones de uso del Iphone 5; las del plasma de “80 que se
compraron para ver como la “marea roja” destruía el maracaná y las micros; y
los sesudos mensajes de Twitter y WhatsApp.
No importa, para aclarar estas cosa existe este blog
fascista, neoliberal, capitalista y explotador de las masas.
Miren cabros. La izquierda quiere cambiar la constitución
para poder reformar a su antojo la educación, los impuestos, la propiedad
privada (incluida SU propiedad privada), y todas esas cosas que ustedes no
quieren cambiar. Sin embargo, ustedes aprueban cambiar la constitución que no
saben en qué consiste, para que la izquierda redacte otra constitución que
tampoco saben en qué consiste, y que va a consistir en entregarle a los políticos
el poder suficiente para cambiar sin necesidad de consultarles a ustedes, todo
lo que ustedes no quieren que cambie.
¿Es o no es bárbaro el populacho?.






