La encuesta CEP (la de los oligopolios, esos “poderosos de
siempre” que financiaron la campaña de la Claudia), nos advierte que la aprobación
de la auto exiliada en la ex RDA es solo del 38%. La cifra coincide, tal vez
casualmente (o no), con la cantidad de alumnos que estudian en la educación pública,
gratuita, aunque no de calidad.
El resto, ese porcentaje similar a los alumnos que estudian
en establecimientos particulares y subvencionados con y sin financiamiento
compartido, ya no apoyan a la ayudista del MIR y el FMR. ¿Por qué?: Porque se
dieron cuenta que la reforma no la pagaran “los otros”, sino ellos y sus hijos,
los que a la larga volverán a ser alumnos de aquellos colegios de los que sus
padres intentaron escapar. Como diría el ministro abajista, se terminaron las
faldas a cuadritos, los compañeros rubios y los nombres en inglés. Los hijos de
quienes votaron por Bachelet y el “Chile que todos queremos” ya no serán educados
por la “Miss”, ahora serán aleccionados por un profesor egresado del piedragógico
de incipiente barba y morral artesa quien les enseñará canciones de Illapu y
Victor Jara, mientras rememora aquellos felices 1.000 días que no alcanzaron para
cambiar el mundo.
A la clase media no la perdió la ingenuidad ni la ignorancia,
sino la codicia, esa condición humana, demasiado humana, que ninguna revolución
cultural ni política de adiestramiento podrá cambiar. Son los genes.., estúpido.
En este país de derechos y empoderados al peo, cada uno usa
su propia calculadora, cado uno arranca para su lado, cado uno exige que el político
de turno le quite “a otro”, para darle “a él”. ¡Error!. Los cálculos mezquinos,
una vez más, han fallado.
Ese mundo ideal en que el Estado nos entregaría educación,
salud, vivienda y un trabajo de calidad irrenunciable solo por el hecho de
existir y haber nacido en la tierra de Michimalonco, aquel indígena que incendió
Santiago por considerarlo demasiado avanzado para su concepción neolítica del
mundo, se esfumo de un día para otro; y eso que la cuenta de la fiestuza interminable
aun no la hemos pagado.
Ya no podremos desligarnos de nuestras responsabilidades y
entregarnos a la vida loca y el relajo, y a la vez mantener la distancia con el
pueblo, con esa pobreza que alguna vez vivimos y de la que logramos salir
gracias al “modelo heredado de la dictadura”. Ese sueño del pibe donde el presupuesto
familiar, una vez libre de financiar minucias insignificantes como educación y
salud nos abriría la puerta a los plasmas curvos LG de 60”; los Ipad 6; esos soñados
viajes “all inclusive” a Cancún donde retozaríamos al sol degustando langosta termidor
con harto kétchup, caviar de beluga con cebollita y cilantro picado, whisky de
25 años “mejorado” con coca cola, y Escargots à la Bourguignonne maridados con
un “fanschop”. No, eso no será posible en el “Chile que todos queremos”
socialista e igualitario hacia abajo.
¿Querían igualdad?: Pues ahí la tienen, una igualdad que no
nos eleva hasta donde queríamos llegar, sino que nos devuelve al mismo lugar al
que no pensábamos volver.






