¿Recuerdan el post natal de seis meses?: Fue uno de los
intentos del gobierno de excelencia 24/7 y su regente, el payaso sonriente,
para agradarle al populacho bárbaro. Sabemos que no le resultó, el ofrecimiento
de educación gratis fue más suculento aun. La gallá se quedó con el beneficio y
Tatán I “el turbio” se quedó con su falsa sonrisa y sin los votos, los que se
embuchó la Claudia.
¿Recuerdan el motivo para esta “genial” idea (además de los
votos, claro)?. La razón fue que los médicos corruptos les vendían licencias médicas
por enfermedad del hijo menor de un año a las madres flojas que no querían volver
a su trabajo, y así alargaban el post natal. Chile rompió todos los records
habidos y por haber, situándose en el primer lugar del planeta en guaguas con reflujo.
Los cabros chicos chilenos, según sus madres y sus pediatras, se transformaron
en campeones intergalácticos del vómito.
¿Solución?: Se legalizó el chamullo; se alargaron las licencias
médicas “urbi et orbi” y Chile pasó a tener las guaguas con menos reflujo del
mundo. Las licencias médicas perdieron su valor.
Hoy se pretende hacer algo similar con el aborto. No se va a
legalizar, solo se va a despenalizar (no es lo mismo, pero es igual). Y se
pretende despenalizar en caso de violación, lo que desde ya podemos asegurar,
nos hará romper todos los records mundiales de violaciones. Medio Chile será violado
por la otra mitad (bueno, no es novedad, eso ya está pasando con nuestros
impuestos). Seremos, ante el resto del planeta, “Violaciónlandia”.
Esta nueva ley tramposa no solo será un gran negocio para
las pobres mujeres no-violadas y sus médicos mercenarios; además, crearán una
nueva industria. Veremos nacer cientos de ONGs y fundaciones dedicadas a la prevención
y el combate de las no-violaciones. Miles de chilenos vivirán de la mentira
financiados por los contribuyentes. Ya saben, los informes, investigaciones,
papers y power point de rigor harán nata. Luego vendrán las legislaciones y el
fortalecimiento de las instituciones de prevención y castigo para unos
violadores que todos sabemos, no existen.
Esto se llama “chilenidad”.






