El jueves 6 de enero, la lectora doña Gabriela Bernales D, envía una carta al director de El Mercurio, informando que no ha logrado practicarse un examen PCR luego de dos visitas al Cesfam de la comuna de Zapallar (de triste récord en esta pandemia). La funcionaria a cargo le informó que la comuna recibe solo 10 test diarios, de los cuales el personal aparta 7 para “emergencias nocturnas” (me imagino que para los niñitos fiesteros), quedando disponibles solo 3 test diarios para todos los vecinos y visitantes de una comuna de más de 7.000 habitantes, los que pueden llegar a unos 30.000 en verano, es decir, hoy mismo.
Por supuesto
que la respuesta de la alcaldesa de la comuna no se hizo esperar, y el mismísimo
día viernes 7, doña Paulina Maldonado, alcaldesa (s) de Zapallar, responde,
aunque tal vez no debió hacerlo.
Luego del
bla, bla, bla, introductorio, doña Paulina intenta calmar a doña Gabriela, y a través
de ella supongo que a toda la comuna y visitantes esporádicos, informando que a
contar del día 7 de enero, es decir, ¡¡justo desde ese mismo día!! (no sé qué hubiera
sucedido si la carta de doña Gabriela se publica con un día o una semana de
atraso, ¿y si no se publica?) dispondrán de la no despreciable suma de 30 test
diarios, de los cuales, si continúan el protocolo actual, supongo apartaran el 70%
para “emergencias nocturnas”, dejando la multitudinaria cantidad de 9 test diarios
a disposición de las 30.000 personas que veranean en el lugar.
No sé si estas
decisiones dependen del Ministerio de Salud, la Municipalidad o vaya a saber
usted de quien. Lo concreto es que no parece razonable que, en un lugar de
veraneo, en plena temporada alta, con “emergencias nocturnas” permanentes, no
sea posible practicarse un PCR.
Ya les conté
como estaba “mi playa” (que no es esta) el fin de semana de año nuevo. Pues
bien, tres días después (hoy), el mismo diario El Mercurio informa que,
Zapallar, más otras 12 comunas (por el momento) retroceden a fase de preparación.
Era obvio.
Lo lamento
por todos aquellos comerciantes que esperan estos dos meses de verano para “salvar
el año”, ya que al paso que vamos pueden terminar sufriendo una cuarentena
antes del fin del verano, o al menos una reducción de aforos, lo que puede
significar vender solo para pagar gastos.
También lo
lamento por todos aquellos propietarios que pagan dividendo hipotecario y contribuciones
de bienes raíces todo el año, y que pueden ser privados del uso de su vivienda
justo en verano. Y lo lamento por todas aquellas personas que cuentan con la
renta de estos dos meses para financiar la compra de su segunda vivienda.
Insisto,
este no es un asunto sobre las libertades individuales de los imbéciles, es un
problema de libertades y patrimonial de la gente que es afectada por los imbéciles
y los nefastos políticos de turno.