En
Barbarilandia no solo estamos dedicados a farmear aura y creernos therian. No señor,
aquí también existe gente que se vende como seria y responsable. En este
lupanar con vista al mar también creamos nuevas constituciones refundacionales,
incendiamos el país hasta donde nos lo permitan, aceptamos con entusiasmo ser
dirigidos por una banda de atorrantes y desquiciados dedicados al saqueo
masivo, y los del otro lado apoyan a genocidas repartido por todo el orbe, siempre
que sean “nuestros genocidas”. En esta feria libre de locuras le tenemos de
todo a la dama y al varón.
La ultraderecha,
por ejemplo, apoya al desquiciado y corrupto de Milei, cuyo ascenso al poder celebraban
como si fuera el Mesias, y quien es ni más ni menos que el regente del
manicomio vecino que pretende invadirnos o trocear nuestro territorio cada vez
que se les ocurre. Son conocidos los “rostros” chilensis que se derriten por
ese criminal.
La ultraizquierda
apoya lo mismo: Las pretensiones bolivianas si es que ese lupanar está
regentado por el compañero Evo, y las pretensiones de unidad continental cuyo
fin no declarado es controlar a todo el perraje desde una misma cueva de ladrones.
En Barbarilandia
no hay lo que se llama patriotas de ningún lado, unos porque no les interesa
serlo ni divulgarlo, y los otros porque no lo son, aunque lo mencionen al oído de
los jiles que los votan.
Existen
también fulanos y fulanas de todas las madrigueras ideológicas que, por un
motivo u otro, pagados por unos u otros o quizá todos ellos por los mismos amos,
pretenden entregarnos como trofeo a “occidente”, el de la Alianza Epstein, renegando
de nuestro principal socio comercial, China, quien no nos pide nada a cambio de
comerciar, salvo seguridad jurídica y ninguna exclusividad, y también del resto
de Asia, donde se encuentra el futuro del mundo, y gentes quienes mantienen
sistemas de vidas más o menos tradicionales y entendibles para ellos, hasta ahora alejados de la grotesca y
delirante vida moderna occidental donde los cerdos pueden volar, o al menos
hacer como que vuelan, si es que lo desean profundamente.
Yo cada vez
salgo menos de casa por si me topo con alguno de ellos y tengo que arrancar cachete.






