La
popularidad del gobierno continúa derrumbándose. El “bencinazo”, acto irreflexivo
que aquí se advirtió oportunamente como una descriteriada decisión política avalada
por expertos de pizarrón malacostumbrados a tratar solo con sociópatas de “sanhattan”,
y defendida públicamente por una cabrita que además de sonreír también canta y baila,
se ha convertido en el autogol perfecto. Supongo que la banda de atorrantes mientras
observaba atónita la estúpida decisión, reían a carcajadas.
Lo más curioso de todo esto, es que la derecha, que ha apoyado entre otras masacres el
genocidio en Gaza, la mortandad en El Líbano y ahora el criminal y descarnado bombardeo
que “melón” Netanyahu” y su marioneta “melame” Trump perpetran en Irán, sufren
las nefastas, previsibles e indeseadas consecuencias de la supuestamente noble cruzada
occidental, que supuestamente también, pretende llevar la paz, el amor, la
democracia, el respeto a los derechos humanos y las píldoras anticonceptivas a
las sometidas mujeres iranies, asesinándolas a ellas y a sus hijas a mansalva.
Son las consecuencias
del fanatismo, la frivolidad, la ignorancia y la falta de humanidad de quienes se creen
superiores al resto de los mortales. Ya saben, pueblos elegidos, destinos
manifiestos e intentos por mantener el S&P 500 y sus hegemonías criminales al
alza, cometiendo todo tipo de atrocidades, o como dijo el pedófilo y lamebotas
del nazi Netanyahu, “destruir a toda una civilización”, lo que es la misma definición
de un genocidio.
Así las
cosas, lo que se apoya cómplice, hipócrita y frívolamente, por muy macabro que
sea, siempre que suceda a miles de kilómetros de distancia y fingiendo que no está
sucediendo, termina repercutiendo en nosotros mismos. Son las consecuencias de las
acciones que se cometen sin tomar en cuenta las consideraciones morales mas
elementales. El mal, al final, no puede triunfar, por mas que se intente
revestir el mal con basura dialéctica de la mas ordinaria confección.
Mientras la
izquierda se solaza gracias al regalito del gobierno, yo estoy aquí sentado, esperando
a que JAK se declare al menos neutral en todo tipo de matanzas, para determinar
si sigo apoyándolo o no. Supongo que la vida de un nacido, aunque sea iraní, libanés o
palestino, vale tanto como la vida de los no nacidos que JAK defiende con tanto
ahínco y con razón. Espero que así sea…






