Nos anuncian
un diluvio universal para este fin de semana. A partir del jueves, se supone. Atrás
quedaron aquellos años mozos en que la lluvia era parte del paisaje, Santiago
se inundaba de lo lindo, íbamos al colegio con botas de agua y parka, y no
pasaba nada del otro mundo; el supuesto cambio climático causado por el neoliberalismo
cruel no se conocía, y el medio hoyo en la capa de ozono que nos rostizaría
como pollos asados se comenzaba a cerrar.
Hoy en día
los temporales de toda la vida se conocen como “ríos atmosféricos” que se
supone debieran causar el temor parido de la población ¡¡Cuidado, se acerca un
rio atmosférico, junten miedo!!
Probablemente
debiéramos intentar evitar el fin del mundo creando nuevos impuestos ecológicos,
declarado el país como zona libre de machismos sistémicos, y obligando a la población
a obtener su identificación digital con clave única antes de ingresar a
internet. Así podríamos domesticar al populacho bárbaro y controlar todo
movimiento de la muchedumbre antes de caer presas del rio atmosférico que
arrasará con el mundo como lo conocemos hasta el día de hoy.
No es descartable
que la culpa del rio atmosférico que nos acecha sea culpa de los resabios de la
dictadura, Putin, Xi Jinping y la guardia revolucionaria iraní, y la solución a
este intríngulis climático no sea otra que bombardear el Líbano, Yemen, Irán, y
continuar con el genocidio en Gaza. Se descarta la intervención en Siria desde
que el terrorista de Al Qaeda ahora disfrazado de demócrata occidental controla
el país gracias al alto auspicio de la Alianza Epstein.
Ustedes me dirán, ¡pero Máximo!, ¿Qué tiene que ver el rio atmosférico que se avecina con todo lo
que escribes? Pues es muy simple, alguien debe tener la culpa de todo lo que sucede
hoy en el planeta, Barbarilandia incluida, y como siempre nosotros somos los
buenos y los demás son los malos, pues la culpa de esto y lo que sea será
siempre de los demás.
De todos
modos, y por si estoy equivocado, y en realidad hay malos por ahí causando ríos
atmosféricos y demás calamidades, compraré harina, azúcar, arroz, un pan de mantequilla,
y me encerraré el fin de semana en mi casa a hacer sopapillas y ver las inundaciones
por televisión, a la espera de que el rio atmosférico causado por el cambio climático
y el nuevo Ayatolá de paso a un nuevo día de sol radiante y abundante calor que,
por supuesto, también será por causa del cambio climático causado por el hombre.
En ese caso juntaré agua, por si se acaba y no tenemos nada para beber y así saciar
la sed.
¡Ah!, me
olvidaba, ante cualquier duda sobre catastrófico rio atmosférico que se
avecina, no duden en consultar a los medios de comunicación oficiales, esos que
envían a una triste señorita semianalfabeta de la generación de cristal, egresada
de periodismo -si es que eso sirve de algo-, preguntándole a una pobre vieja
que lo perdió todo con la lluvia: ¿Que se siente haberlo perdido todo con la
lluvia?... Y ante el llanto de la pobre mujeres agrega: ¡Adelante estudios!






