martes, 3 de febrero de 2026

MENOS ES MÁS

Debe estar muy lento el verano para preocuparse en demasía por la comandante Claudia y su postulación a la ONU. Los periodistas parecen no tener cueca. Que se vaya a la cresta la vieja ¡Chao!

 

El impresentable del Merluzo ha tenido la cara tan dura, lo que no es novedad para cualquier observador mínimamente ducho, como para adular sin vergüenza alguna al finadito Piñera, el mismo al que intentó derrocar durante esa ordinariez del 18/0. El verano da para todo y aún más.

 

JAK viaja como malo de la cabeza. Es la razón por la que jamás he aceptado ser presidente de la república, además de que nadie se ha dignado solicitármelo de manera explícita. No saben lo que se pierden. Peor para Chile.

 

Yo no viajo en avión, me da miedo; ni viajo en automóvil hacia destinos más distantes de dos horas. Tampoco me gusta lo que la cabrería actual y algunos vejestorios inmaduros han denominado “nuevas experiencias” Buscar lo que jamás encuentran debe ser un agobio permanente. No sé cómo pueden vivir en paz así ¿Para qué quiero más experiencias de las que ya he tenido si el mundo fue y será una porquería, ya lo sé?

 

Según nos cuentan quienes dicen saber de estas cosas, Séneca, el filósofo estoico, sostenía que “la verdadera felicidad no consiste en tenerlo todo, sino en no desear nada”. Yo diría que tanto como nada es como mucho, ¿o no?… No es el único que opinaba de esta manera tan simple y eficaz. Se recomienda leer “Meditaciones”, de Marco Aurelio, mi jefe en “Gladiador”. Tal vez una buena idea para sobrellevar con entusiasmo este verano de fríos y calores.

 

Yo viajo por YouTube. Es simple, gratis y lo apago cuando me da la gana sin soportar viajes, sin que me trajinen de aquí para allá, y algo aún peor que los viajes y el trajín, la gente que viaja sin cesar y por lo tanto sin destino. Y además deben pagar por hacerlo ¿Quién los entiende?

 

Si los seres humanos pudiéramos vivir 500 años y la yapa, les puedo asegurar que tendría 500 años para vivir entre las regiones Metropolitana y Quinta, de las que no he salido salvo una sola vez por culpa de una final de Copa Chile en el estadio “el teniente” de Rancagua. Y ni falta que me ha hecho.

 

Quienes no son capaces de disfrutar con las cosas simples de la vida, y tomar con humor todo lo que sea posible tomar con humor, no saben lo que se pierden. Y ni siquiera lo debieran intentar porque es lo más extraordinario que hay, sino porque todo lo demás es evidentemente mucho peor. Doy Fe.