El vivo vive del tonto, y el tonto de su trabajo.

La “clase” política. (Valparaíso, 11 de marzo de 1990)


lunes, 27 de febrero de 2012

ESTO SE HACIA EN CHILE ANTES DEL '73.

En 2009, la presidenta Cristina Fernández, y con el objetivo de crear empleo, impuso lo que se conoce como "el impuestazo", una medida que duplica el impuesto al valor agregado sobre los artículos electrónicos importados, y dispuso restricciones a las licencias para importar estos productos. También rebajó los impuestos que pagan los fabricantes de electrónicos que ensamblan estos productos en Tierra del Fuego, donde el gobierno ha ofrecido durante más de 40 años una amplia gama de incentivos para atraer industrias. C. Fernández asegura que las iniciativas para fortalecer la denominada "Área Aduanera Especial" significan "menos dólares que salen del país para pagar las importaciones y más empleos para todos los argentinos". En los últimos tres años, el país ha sumado casi 10.000 trabajos en las líneas de ensamblaje que producen televisores de Samsung, computadoras de Lenovo, y teléfonos celulares de Nokia. Los trabajadores cobran en torno a US$2.500 al mes, además de prestaciones, un salario alto según estándares argentinos. Pero estas medidas tienen una desventaja inmediata para los argentinos en busca de los electrónicos de moda: los aparatos producidos fuera de Argentina son difíciles de encontrar y muy caros. Las iniciativas del gobierno argentino han obligado a las multinacionales de productos electrónicos a encontrar socios locales para ensamblar sus productos en Tierra del Fuego o a verse prácticamente fuera del mercado argentino. Conforme compañías como Sony Ericsson, Research in Motion Ltd. y Hewlett-Packard Co. trasladaban la fabricación a Tierra del Fuego, la participación de los productos ensamblados en la región, se disparó el año pasado por sobre el 80%, en comparación con 2% en 2008. Sin embargo, la mayoría de economistas, expertos en tecnología y consumidores critican el programa, argumentando que desvía fondos públicos a un sector poco competitivo de la economía y a la vez obliga a los consumidores a pagar precios más altos por productos menos avanzados. Las ventajas fiscales para los fabricantes de Tierra del Fuego, incluyendo exenciones al impuesto a la renta, el impuesto al valor agregado y los impuestos de importación de componentes, le costará al Tesoro argentino unos US$1.300 millones, según el presupuesto de 2012, o unos US$100.000 por cada puesto de trabajo creado. Los subsidios equivalen efectivamente a una transferencia de ingresos de los agricultores argentinos, internacionalmente competitivos pero que afrontan altos impuestos a sus exportaciones, al sector industrial menos competitivo y sus trabajadores relativamente menos capacitados. El grueso de las partes se importa de Asia, Argentina produce algunas molduras de plástico para televisores y módulos de memoria, aunque éstos se fabrican en la región central del país, no en Tierra del Fuego. La mayor parte del contenido hecho a nivel nacional consiste en material de embalaje, manuales y tornillos. Por lo que los trabajadores argentinos prácticamente solo pegan la etiqueta que dice “Hecho en Tierra del Fuego”. Los empleos creados son de alrededor de 13.500, y antes del “impuestazo” eran solo 3.500. Pero, ¿A que costo?. El programa de subsidios restringe el acceso de los argentinos a productos de empresas tecnológicas, entre ellas Apple Inc., que se rehúsan a operar en Tierra del Fuego. Debido a las barreras argentinas de importación, los productos de Apple o son muy caros o casi imposibles de encontrar. Un simple iPad2, por ejemplo, tiene un precio base en torno a US$900 en el país, casi el doble que en Estados Unidos. Las restricciones de importación también redujeron la disponibilidad de iPhones, lo que llevó al diario Clarín a decir que las autoridades argentinas en la práctica están diciendo: "iPhone go home!". A su vez, los consumidores argentinos pagan mucho por productos fabricados en Tierra del Fuego. Un televisor Sony con pantalla de cristal líquido de 32 pulgadas cuesta cerca de US$800 en Buenos Aires, casi el doble que en Chile, a donde un número cada vez mayor de argentinos está yendo de compras debido a los impuestos más bajos a las importaciones. Las autoridades argentinas dicen que están tratando de crear empleos y que los fanáticos de la tecnología tendrán que sacrificarse por el bien nacional. "La tiranía de los consumidores no puede ser la base de la política económica", opina Juan Ignacio García, secretario de Industria del gobierno provincial de Tierra del Fuego. Uno de los factores que hacen que los costos operacionales sean tan altos en Tierra del Fuego es la logística. Los componentes son enviados de Asia a Buenos aires y luego viajan en camión (el sistema ferroviario argentino está en una condición miserable y el puerto en Ushuaia está generalmente sobrecargado) 3.000 kilómetros hasta Tierra del Fuego. Camiones transportan los productos terminados al norte, circulando por carreteras cubiertas de hielo y de baches, a la capital. El proceso completo, desde el pedido de un producto hasta que se coloca en los estantes de las tiendas del país, lleva tres meses

2 comentarios:

  1. Ese es el modelo estructuralista (marxista) que sembró Raúl Prebish en Chile a través de la CEPAL. 7 de cada 10 argentinos viene a Chile a comprar productos electrónicos, y luego votar por los Kirchner.

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  2. RJ. Así es, y la Cepal atrasó el desarrollo de Chile por décadas. En el fin de semana que fui a Viña en Enero, vi a dos matrimonios argentinos comprando televisores en una multitienda que está a un costado de la Plaza de Viña, sacaban cuentas y se reían solos.

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