El vivo vive del tonto, y el tonto de su trabajo.

La “clase” política. (Valparaíso, 11 de marzo de 1990)


martes, 27 de marzo de 2012

PRESCINDIBLE.

Se picó el ministro Álvarez, le dio la indiada y se fue. Al parecer, Álvarez no logró entender a tiempo, que el enviado especial a la zona de la revolución comunista fue él, porque no es un presidenciable, porque es prescindible, porque está en el ministerio ya que al anterior ministro lo echaron por gil, y que era sub secretario de hacienda porque está apitutado en la UDI, y obtuvo el puesto como premio de consuelo después de haber perdido la elección de diputado en manos de “cerebrito” Sabat, por creer que ganaría sin hacer campaña. Puede que el ministro sea inteligente, eficiente, y decente, al menos es la impresión que tengo de él, pero esto es política, aquí se vende a la madre por un voto, y Piñera tiene la frialdad de Hannibal Lecter. A Álvarez lo mandaron para que se quemara él y no algún presidenciable como Golborne, Longueira, Lavín, Matthei, o Allamand. No lo podían incluir en la reunión en que se llegó al “acuerdo” que aun no sabemos si va a acordar algo o no acordará nada, ya que los cabecillas de la revuelta no lo querían, y entre un dirigente de izquierda y un colaborador de la UDI, Piñera siempre elegirá lo que dice el primero. Moraleja: Cualquier ministro que se enemiste con los comunistas perderá su puesto, como Lavín, Bulnes, Álvarez, y el que venga. Para eso son los ministros no presidenciables, e incluso un presidenciable si se da el caso, y la cosa es sin chistar. Ahora vienen las palabras de buena crianza, las cenas de desagravio, el agradecimiento del presidente por los servicios prestados a la patria, pero hasta ahí nomás. La vida sigue su curso, Longueira seguirá persiguiendo a los monopolios pero sin terminar con ellos, Lavín seguirá entregando mediaguas, Matthei seguirá intentando que las empleadas no usen uniforme, Allamand seguirá buscando aviones siniestrados, y Golborne seguirá sonriendo, ya que después del desentierro de los mineros, con sonreír tiene suficiente. Estos cinco si que saben lo que hay que hacer, lo que el País necesita, lo que quiere la gente, lo que importa en política, lo que da votos, lo que quiere la señora Juanita, lo que aprecia la galería, lo que los ayudará a mantener el puesto que ostentan, y porque no, lo que les dará el paso a la primera magistratura. Esto es, la farándula, después de todo, estamos hablando de política, algo que Álvarez al parecer no tenía del todo claro.

4 comentarios:

  1. Álvarez me es indiferente, aunque le gané cierto respeto cuando criticó el asambleísmo y luego cuando dijo que no negociaba con barricadas, hoy se desdijo de todo eso, igual que su jefe.

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  2. RJ. Ya lo dijo Lenin, un paso adelante, dos pasos atrás. Los pasos eso si, los dan los sublevados, el gobierno solo sigue la huella, cambia el discurso y los actos las veces que sea necesario, y trata de sobrevivir. Álvarez es uno de ellos, por lo que no se de que se queja.

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  3. En cualquier caso, Álvarez marcó diferencia

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  4. Jagarcia. Si, se ve un hombre serio, tal vez por eso renunció, pero desde el momento en que decidieron mandarlo a Aysén quedó sentenciado. Me imagino que él lo sabía, por lo que no veo que reclama.

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