El vivo vive del tonto, y el tonto de su trabajo.

La “clase” política. (Valparaíso, 11 de marzo de 1990)


martes, 5 de junio de 2012

EL MÁXIMO SUELDO MÍNIMO.

Siguiendo los pasos del sub secretario del trabajo Bruno Baranda, el que propuso hace unas semanas elevar el sueldo mínimo a $250.000, y que fue parado en seco por su jefa, la ministra de la misma cartera doña Evelyn Matthei por sus declaraciones imprudentes, temerarias y populistas, el presidente de la Cámara de Diputados, Nicolás Monckeberg (RN) respondió a esta pregunta: ¿Es posible tener un salario mínimo de $ 250 mil?, de la siguiente manera: “Por supuesto que podemos tener un salario mínimo de $ 250 mil y ojala sea más que eso. La pregunta es cómo lo logramos sin afectar el empleo, la formalidad y la estabilidad laboral. La experiencia muestra que cuando se imponen restricciones o rigideces al trabajo, eso es pan para hoy y hambre para mañana, ya que el empleo cae. Si de verdad queremos lograr pronto un incremento sustantivo al salario mínimo, lo más importante es seguir favoreciendo con fuerza la inversión, la competencia y el emprendimiento, esto tiene efectos muy positivos en el empleo y, por lo tanto, en los salarios. Por ejemplo, es clave y urgente revisar, sin que afecte derechos adquiridos, ciertas políticas que hoy puedan estar dificultando la contratación formal, tales como la indemnización por años de servicio, que en Chile constituye un pasivo enorme a las empresas medianas y pequeñas, impidiendo la movilidad laboral y jugando en contra del alza de salarios”. La declaración de Baranda, y la posterior muestra de deseo de Monckeberg, que si bien es populista en su titular, la matiza a renglón seguido, no hacen mas que complicar al gobierno, generar falsas expectativas, ir en contra de todos los principios económicos básicos, y dejar el sentido común en el baúl de los recuerdos, pero bien al fondo, cosa de no encontrarlo mas. Obviamente la CUT acusó recibo de tan generosa propuesta, y acepta los $250.000 para empezar a conversar, por lo que estos personeros de gobierno le endosaron un problema mas a Piñera. El sueldo mínimo, que en mi opinión no debería existir ya que solo manipula la economía con criterios políticos, ha sido siempre un caballito de batalla de cuanto populista descriteriado en busca de votos y fotos haya pisado la faz de esta tierra. Los gobiernos de la Concertación nunca cedieron a los cantos de sirena de la CUT, la ANEF, y los populistas de turno, es mas, la en ese entonces Alianza de derecha, se oponía a alzas que implicaran elevar el sueldo mínimo mas allá de la productividad y la prudencia, y así evitar dificultades económicas a la ya débiles PYMES, y un aumento de la cesantía e informalidad en los trabajadores menos calificados. Recuerdo épicas batallas verbales entre los ministros Eyzaguirre y Velasco con la CUT por mil o dos mil pesos más o menos. La “ingeniosa” idea del sueldo ético familiar inventada por este gobierno, a la cual le reconozco un nombre a prueba de toda critica, pero un contenido dudoso, y un destino incierto en su evolución, ha intentado elevar los ingresos en base a otros parámetros, por lo que sería peligrosísimo entonces, subir el ahora sueldo base del sueldo ético familiar a niveles imprudentes por razones meramente electorales y pagar las consecuencias mas adelante. Vale la pena recordar, que una de la exigencias que debe cumplir Grecia y Portugal, y seguramente muy pronto España e Italia para acceder al salvataje económico, es la disminución del sueldo mínimo y de los sueldos de los empleados públicos, precisamente, los dos ingresos que no se basan en la productividad, sino que en criterios políticos. Es que en la economía todo se termina pagando, tarde o temprano, y de una forma u otra. Como vemos en el grafico, Chile tiene uno de los sueldos mínimos más altos de Latinoamérica si descontamos las burbujas populistas de Argentina y Venezuela, y a Panamá que usa el dólar como moneda.

4 comentarios:

  1. Hola Máximo:

    Muy bueno tu blog del día de ayer, como siempre lo leí y fue adjunto en mi facebook.

    Sólo quería acotar esta vez que te faltó un punto muy importante en las cifras y análisis de los aumentos de sueldo mínimo: la principal circunstancia es mayor desempleo e informalidad, pero al ir más a fondo, es el principal causante de la cesantía en el intervalo de 18 a 24 años, es decir, desempleo juvenil, lo que a su vez, crea delincuencia y que se sientan desconformes con la sociedad, llevando por supuesto, a crear potenciales extremistas "pone bombas". Pero esto nunca lo entenderá ni la CUT ni ANEF porque quieren un sueldo mínimo que sea casi de 500.000 si es posible (que generalmente son los críticos de la sociedad "materialista" de estos días).

    Saludos estimado!

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  2. Rodrigo. Concuerdo con lo que dices. Un tiempo atrás escribí sobre eso mismo. El sueldo mínimo –si es que se decide instaurarlo-, tiene que estar pensado para personas jóvenes que no saben hacer nada, y mujeres que quieren combinar su labor de dueñas de casa con trabajos por horas o por días. Si ponemos en la balanza a un joven de 18 años en una población parado en la esquina, y al borde de la delincuencia o las drogas, con otro que logra salir de ese circulo vicioso y encuentra un trabajo por el mínimo o por 100 o 120 lucas, tenemos que este segundo muchacho tiene la oportunidad de aprender un oficio para ganarse la vida, y luego, con el tiempo, lograr ganar mas dinero.



    Hoy quiere destacar al vapuleado Pablo Longueira, quien declaró lo siguiente: "Ningún gobierno serio va a fijar un salario donde tiene claro que va a dejar a miles de familias con sueldo cero". Bien Longueira, así te queremos ver. Que te dure.

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  3. Máximo, como siempre muy bueno tú blog, además quisiera agregar algo al respecto, pues el salario mínimo tiene varios efectos perversos, el que nunca se analiza es aquel que, quienes pudiendo pagar más que este, como es el caso de muchas grandes y medianas empresas, se sienten moralmente satisfechas ajustando sus salarios al mínimo legal, con eso pierden todos.

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  4. Renato. Claro, lo que tú dices también pasa, sobre todo cuando hay una alta cesantía. Entonces, se impone desde el gobierno una cifra que no está relacionada ni con la productividad, ni con la edad, ni con la cantidad de gente que vive de ese salario, ni con ninguna cosa correcta o incorrecta, solo prima el populismo. El sueldo mínimo no tiene sentido ya que no todas las personas trabajan, ni rinden, ni se interesan por las mismas cosas. También pasa que como no le pueden pagar menos por ejemplo a un aprendiz, tampoco le pagan más al que sabe trabajar. La empresa está obligada a promediar los sueldos.

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