Es muy fácil criticar a “los otros”. No solo es pan
comido, esas críticas suelen transformarse en bálsamo de fierabrás para “los
nuestros”. Lo importante es criticar constructivamente sin que falte el buen
humor, o al menos plantear nuestras inquietudes sobre las acciones de “los
nuestros”, con el afán de cooperar con opiniones emitidas con el interés de
aportar al debate.
La cabrita que JAK colocó como vocera, y que según cuentan
por ahí, además de sonreír y hablar también canta y baila según las necesidades
de la ocasión, al parecer no vive sus mejores días. Estas cosas suceden por
colocar a cabritas sin fu ni fa en trabajos para los que no necesariamente fueron
considerados los atributos necesarios para el cargo. Digámoslo sin rodeos, si
fuera una vieja fea con bigote no estaría ahí. Intentar imitar a la Novia de
Chuky con una copia facha no parece haber sido una buena idea.
Si usted mete al ruedo a la cabrita para engatusar a los
jiles, y luego sube la bencina cuatro gambas, parece que andamos medios perdidos.
El bolsillo es el bolsillo y punto final, no hay nada que lo supere. Usted no puede
subir el precio de la bencina, por muy entendible que sea, por más que lo justifique
con la sonrisa de la cabrita.
Pasar de un gobierno de atorrantes, desquiciados,
criminales y ladrones, directamente hacia un gobierno de puros gomas de grandes
empresarios edulcorado con la cabrita, no me parece un diseño muy feliz.
JAK está muy bien; la Pia trabajando en el casino y
metiendo el colchón por la puesta de La Moneda me parece un hallazgo. Lo que no
me gusta es tanto ejecutivo de empresa coludida, y tanto “yes men” de
millonarios trabajando en el gobierno. Como dice Ossandón, que dicho sea no es pájaro
de mi agrado, les falta calle, y yo agregaría que se les nota el desprecio por
los demás. Gobernar con una planilla Excel me parece un error que nos puede
costar caro, tan caro como el regreso de los atorrantes.

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