El Sename parece ser una máquina de exterminio (1.300 víctimas del sistema
en 10 años). Ni en los peores años de la dictadura (me refiero a la cubana), ni
en los inicios de la Dictablanda (ya saben a cual me refiero), murieron tantos
menores y mayores de edad, todos a cargo del estado. La “venda sexi” es una
alpargata al lado del Sename.
Tal vez sería pertinente encarcelar a todos los funcionarios de la entidad
bajo el cargo de “haber estado ahí”, salvo que alguien haya estado con licencia
médica, de esas de tres o cuatro años que a veces tienen los funcionarios públicos.
También es dable pensar que todos o casi todos “no pudieron más que haber
sabido” lo que sucedía dentro de estos centros de detención, ya que un niño estaba
y luego no estaba…
El “stock” de niños del Sename (así se refiere la ministra Blanco a esos
pobres desgraciados que están siendo protegidos por el estado) sube y baja.
Sube por la delincuencia; mamás solteras que fumaron hasta paja molida
durante el embarazo y “tíos” cariñosos que la madre mete a la casa de cuando en
cuando. Vidas desgraciadas sin duda.
Y baja debido a imponderables, cosas de la vida y situaciones difíciles de prever
para funcionarios con licencias médicas y días administrativos por doquier. Digamos
que estamos frente a una situación en que no se ha encontrado la solucionática
a la problemática, como suelen decir ampulosamente los profesionales de las profesiones,
que no encuentran explicación a su incapacidad e ignorancia.
Mientras tanto, los cabros del Sename siguen siendo rescatados por el
estado, gracias a lo cual no es necesario que se escapen de sus casas, lo
pueden hacer de los centros del Sename, donde no son “cabros culiados”, sino
parte del “stock”, lo que es un gran avance.
En el Sename, estos pobres desgraciados ya no siguen siendo violados por
los “tios” que la madre drogadicta y buena para el pico lleva a la casa, sino
por sus compañeritos, lo que al menos es un alivio.
Tampoco son acuchillados en algún callejón oscuro de la población, sino en
el dormitorio, siempre más cómodo y acogedor para recibir una puñalada trapera.
O tal vez el problema no es tan grave y Bachelet tiene razón, debemos ser
optimistas y no guiarnos por las apariencias. Puede que esto también sea un
problema de percepción, tal como la delincuencia, el no-terrorismo y el
desplome económico.


