Ahora
sabemos lo que sabemos, que no solo de votos vive el hombre, y que el proyecto
minero Dominga, que según nos cuentan perteneció a Sebastián, es por alguna
razón incompatible con Barrancones.
Ya no
podemos afirmar que la defenestración de la malograda central fue por votos,
tal vez fue por el vil billete, o tal vez por todas las anteriores y quizá que más.
Son esos recovecos del poder, la información privilegiada, el maléfico lobby,
la amigocracia y el poder que da el dinero, todos juntos pero no unidos, los
que permiten este tipo de cosas que nadie entiende así como así.
Hoy, un
grupo de políticos tuvo en sus manos la posibilidad de aprobar el proyecto
Dominga, o rechazarlo. Obviamente que no se podía aprobar, y con ellos limpiar
el nombre de Sebastián, si es que ese milagro es posible. El Intendente de la
Cuarta Región, designado por el gobierno de la Claudia, utilizó su decisivo
voto para rechazar el proyecto. Fin de Dominga.
El más vivo
fue Piñera, que al parecer ya vendió su participación en la empresa minera ¿Ve
el futuro el hombre?
Los gallitos
de poder entre truhanes de aquí contra truhanes de allá, ha dejado a
Barbarilandia con varios miles de millones de dólares menos de inversión, pegas
y recaudación tributaria. Esto no pasaba ni durante la “dictadura”.
¿Son viables
ambientalmente los proyectos Barrancones y Dominga?: Nunca lo sabremos. Aquí lo
que importa no es el agua, el aire o los pingüinos, sino “la cosa del poder”.
En las fotos
de hoy pueden ver que ambos proyectos están muy cerca uno del otro ¿Este pueblo
es demasiado pequeño para los dos, como decían los pistoleros en el lejano
oeste?







