Se los dije
en el caso de Latam. Dicen que no se debe decir “se los dije”, pero de que se
los dije, se los dije. El gobierno de Barbarilandia, ni debe, ni puede
rescatar a las grandes empresas, por varios motivos. Antes fue el escándalo mediático
de Latam y su “pedida de moneas”, y ahora el de Cencosud y sus trabajadores
cobrando medio sueldo, y el próximo mes un tercio del mismo, mientras reparten
legítimas pero impresentables utilidades en medio de la revolución marxista que
nos rodea.
En ambos casos
el gobierno debió salir al paso de los comentarios de prensa, posicionándose en
contra de la empresa, alegando “desubicación” de la misma ¡Basta de mala
publicidad!, debemos ser más inteligentes. Anoten: Farmacias, pollos, confort,
etc…, agreguen al Señor del Lago Ranco, al fulano que fue a comprar jaibas a
Pichilemu en su avión en plena cuarentena, y ahora sumen a la prensa de
izquierda, y ya tenemos la tormenta perfecta ¿Así que no quieren plebiscito?
Pues ahí lo tenemos, a la vuelta de la esquina ¡No más abusos!, dice la prensa,
alegan los políticos de ambos bandos, y repite el populacho bárbaro, a veces
con razón y a veces si ella. Y así estamos.
En los casos de ayudas financieras, como el presunto salvataje a Latam, “la voz del pueblo”
exigirá que el Estado ladrón y sus secuaces se queden con una participación importante
de la compañía, ¡que nunca más se podrá vender!, debido a que los señores políticos
de izquierda y derecha la declararán sin duda como una “empresa estratégica”
para salvarla, y de la misma manera para no deshacerse de ella. Al lado de
Codelco, que nunca debió ser estatizada durante el Gobierno Militar, y Enap,
que debió haber sido disuelta hace décadas, tendremos que colocar a Latam ¿No
me creen? Será otro botín para la mafia, y otra sangría para la señora Juanita
y don Paga Moya.
Que Latam busque financiamiento en el mercado. No nos importa quién sea el propietario de
las acciones, mientras los aviones continúen volando. El gobierno debe exigir
que se respete la participación de las AFP, y punto final.
En el caso
Cencosud, la empresa debe elegir antre repartir solo un 30% de dividendo legal,
a pesar que eso perjudica a accionistas minoritarios que deben comprender la situación,
y acogerse al seguro de desempleo en tiempos de crisis; o repartir todas las
utilidades y no mostrar la ojota, ya que nos perjudica a todos. Se llama
realismo y sentido común.
La consecuencia del caso Cencosud, ha sido una nueva ley que promoverá el
despido, debido a que la estupidez de la empresa le entregó carroña a las honorables
hienas del Congreso ¿Y ahora, que?
Un paso en
falso, es más que un paso atrás.






