Hoy ha sido un buen día, hasta el momento, claro. Ya era
hora que se comenzara a respetar la legalidad en este país de oropel.
La señora Peirano no alcanzó a sumir su cargo de subsecretaria
de educación por estar inhabilitada para ello, de acuerdo a la legislación vigente.
¿Recuerdan la última sesión de nuestros honorables legisladores en el paradero
de micros frente a la pizzería en Plaza Italia?. Pues bien, revisen lo que escribí
en el blog del día viernes pasado. Una de las decisiones válidamente acordadas según
el Estado de Izquierdo imperante fue: “Y va a caer,…. y va a caer”. Y cayó nomás.
¡Increíble, se respetó la legalidad!.
Por fin comenzaremos a ser un país serio donde se respetan
los acuerdos, única manera de poder construir “el Chile que todos queremos”. Se
nota quien manda en Chile.
La reemplazante de la subsecretaria fascista, neoliberal y
lucradora compulsiva, será una representante de la famosísima agrupación marxista
20/20 , cuyo único fin es terminar con cualquier atisbo de educación privada,
con cualquier opinión discordante y, así por fin, construir la igualdad. Solo permitirán
colegios particulares para educar a sus hijos.
La nueva subsecretaria, además de estar bien potable la
cabrita, representa todo lo que se necesita para poder ser aceptada por
cualquier “movimiento social”. Chascona, aros grandes y un pañuelo morado en el
cuello. ¿Les suena?. Solo le falta el aro en la nariz, un “vinilo” de Silvio Rodríguez
y una bicicleta con canastito como las que utilizan las zurditas ABC1 que
circulan por el Parque Forestal.
Sin duda doña Valentina Quiroga debe tener “vínculos” con
alguna fundación, alguna ONG, alguna agrupación, algún colectivo y alguna
coordinadora.
Si además, está en contra del lucro, las represas, los transgénicos,
el neoliberalismo y la cultura occidental, sería como ostentar un MBA en
movimientos sociales.
Y si a eso le agregamos que seguramente ha participado en
marchas pro aborto, pro matrimonio homosexual (perdón, igualitario se dice
ahora) y pro diversidad (menos en la educación, por supuesto) tenemos a la
persona indicada para el cargo.
Vamos bien, el paraíso terrenal está cerca.






