Hoy, en el diario con subsidio estatal, “El Mercurio”,
escribe Gonzalo Rojas, con quien coincido casi siempre mientras no nos sermonee
con su arrebato ultra conservador y pechoño. Hoy estuvo genial.
Destaco de su columna esta joyita de Ortega y Gasset: Decía
Ortega: "Vivimos rodeados de gentes que no se estiman a sí mismas, y casi
siempre con razón; quisieran los tales que a toda prisa fuese decretada la
igualdad entre los hombres; la igualdad ante la ley no les basta: ambicionan la
declaración de que todos los hombres somos iguales en talento, sensibilidad,
delicadeza y altura cordial". Lean y deléitense: http://www.elmercurio.com/blogs/2014/03/05/19966/Democracia-morbosa.aspx
Me imagino que el genial extracto proviene de “La rebelión de
las masas”, lo que traducido a mi dialecto bloguero sería como “la rebelión del
populacho bárbaro”.
Ya en 1917, Ortega y Gasset auguraba un futuro revuelto,
revolucionario, teóricamente igualitario y más aún, sangriento, debido a la
genial ocurrencia de las ideologías materialistas y a los locos desvaríos de
las vanguardias.
Según Ortega y Gasset, los elementos principales de la
estructura psicológica del hombre-masa serían los siguientes: Una impresión
nativa y radical de que la vida es fácil, sin limitaciones trágicas. Por tanto
cada individuo medio encuentra en sí una sensación de dominio y triunfo que, le
invita a afirmarse a sí mismo tal cual es, a dar por bueno y completo su haber
moral e intelectual, lo que le lleva a cerrarse, a no escuchar y por tanto
intervendrá en todo imponiendo su vulgar opinión sin contemplaciones, según un
régimen de “acción directa”. La característica principal del hombre-masa
consiste en que sintiéndose vulgar, proclama el derecho a la vulgaridad y se
niega a reconocer instancias superiores a él.
Encontré unos extractos del libro. Léanlos:
-Delante de una sola persona podemos saber si es masa o no.
Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo- en bien o en mal- por razones
especiales, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se
angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás.
-Por otra parte, cuando Ortega habla de minorías, se refiere
a aquel que se exige más que los demás, aunque no logre cumplir en su persona
esas exigencias superiores. Por tanto, la división de la sociedad en
hombres-masa y minorías excelentes no es una división en clases sociales, sino
en clases de hombres.
-El hombre integrante de la masa cree que con lo que sabe ya
tiene más que suficiente y no tiene la mínima curiosidad por saber más. El
hombre-masa es el hombre cuya vida carece de proyectos y va a la deriva. Por
eso no construye nada, aunque sus posibilidades, sus poderes, sean enormes.
-La vida humana, por su naturaleza propia, tiene que estar
puesta a algo, a una empresa gloriosa o humilde, a un destino ilustre o que
carece de importancia.
-El hombre-masa tiene varios rasgos: libre expansión de sus
deseos vitales y una radical ingratitud hacia cuanto ha hecho posible la
facilidad de su existencia. Es decir, sólo le preocupa su bienestar y al mismo
tiempo es insolidario con las causas de ese bienestar. Uno y otro rasgo
componen la psicología del niño mimado. El hombre-masa es el niño mimado de la
historia.
-Este hombre-masa es el hombre previamente vaciado de su
propia historia, sin entrañas de pasado y, por lo mismo, dócil a todas las
disciplinas llamadas "internacionales".
-“Tiene sólo apetitos, cree que tiene sólo derechos y no
cree que tiene obligaciones: es el hombre sin la nobleza que obliga — sine
nobilitate —, snob.”.
-“La historia es la realidad del hombre. No tiene otra. En
ella se ha llegado a hacer tal como es. Negar el pasado es absurdo e ilusorio,
porque el pasado es "lo natural del hombre y vuelve al galope”.
-“Es, en efecto, muy difícil salvar una civilización cuando
le ha llegado la hora de caer bajo el poder de los demagogos. Los demagogos han
sido los grandes estranguladores de civilizaciones”.
-“La sociedad es
siempre una unidad dinámica de dos factores: minorías y masas”.






