Los
compañeros y camaradas de Codelco inflaron la producción de diciembre en un 60%
para obtener un millonario bono. Esto es evidentemente una estafa, sin embargo,
no pasará nada. Ni regresarán el dinero los ladrones, ni los responsables de la
truculenta idea serán enviados a prisión. Nada. Fin ¿Alguien quiere apostar por
lo contrario?
El problema es
que en Barbarilandia el robo está institucionalizado como normal, como una forma
de hacer justicia, y como una manera de quitarle a los ricos para darle a los
pobres, entre otros desquiciados motivos que se utilizan para justificar
robarle a los demás.
Como fui
comerciante toda la vida, puedo dar fe de que el principal problema de todo empresario
es el robo de los trabajadores. El robo como forma de comportamiento habitual impide
crecer, impide dedicar más tiempo a lo que debiera ser importante en la
empresa, e impide vivir en paz. La principal tarea de un empresario es evitar
el robo de los trabajadores, seguido por el robo de los clientes y a continuación
el robo de los proveedores. Y ni hablar del robo del estado.
Da igual
como usted trate al personal, cuanto les pague, o que cosa se le ocurra para
intentar detener el robo, no lo logrará. El robo en Chile es cultural. Se roba
porque es considerado lo normal.
Los
legisladores protegen a los ladrones, los tribunales también, la inspección del
trabajo lo mismo, y la masa de subnormales que componen el populacho bárbaro más
de lo mismo.
Y no tiene solución,
ya que el robo de lo que esté al alcance de la mano es parte de las costumbres
más tradicionales del chileno.

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