Nuestros
gobiernos viven en permanente estado de sumisión respecto de las continuas vociferaciones
de la crápula gobernante argentina. De esta y de las anteriores, de esta y de
las que vengan en el futuro.
No falta el imbécil
que considera a Argentina como socio fiable solo por estar regentado por un psicópata
“de los nuestros”. Por un corrupto, desquiciado y apoyador de genocidios “de
los nuestros”, como si esto no fuera precisamente una razón adicional para desconfiar
de semejante escoria inhumana ¿Le importaría a Milei algún tipo de genocidio contra
chilenos si este fuera portador de un buen negocio, si considera de lo más normal
del mundo y hasta deseable aquel genocidio en otro lugar del planeta que está
siendo perpetrado por “los suyos”?
Escuchar las
vueltas de carnero de algunos de los más arrebatados ignorantes con aspiraciones a sabelotodo
de la derechita valiente, da vergüenza ajena, debido a que hasta hace poco repetían
como discos rayados las más grotescas consignas laudatorias a favor de dicho
criminal desalmado.
Por supuesto
que Chile debe mantener relaciones diplomáticas y comerciales con todo el orbe,
incluidos nuestros principales países enemigos que no tienen pensado vender para
comprar algo más pequeño en algún suburbio de Paris, Londres o Nueva York. Eso
incluye Venezuela, país que Espumita soñaba con invadir, deseo que al parecer
le producía algún tipo de orgasmo incontrolable y otras reacciones calenturientas,
ya que el criminal en cuestión que controlaba ese lupanar era, a contrario de
Milei, “de los otros”.
Sobre las
repugnantes felonías que perpetran desde siempre un día sí y el otro también
nuestros hermanos argentinos, poco se escucha y menos aún se habla en serio sobre
ellas. Las censuras o amonestaciones solo se manifiestan respecto de los mandos
medios que las pronuncian a instancias de quienes los mandan, no sobre Milei,
el compadre de varios, el mandril desquiciado que regenta el manicomio
maradoniano por ser, ya sabemos, “de los nuestros”.
Que ignorancia
y frivolidad más grande y descarada, Dios Santo. Y ya que estanos celebrando el
“11”, digamos que no sé qué diría el general si levantara la cabeza ante
semejante intento de borrón y cuenta nueva que solo manifiesta una impresión de
debilidad y sometimiento permanente que a veces parece un acto de claudicante traición.
Calificar a un agresor de socio, amigo, hermano o cualquier otra estupidez de este tipo solo porque quien dirige al agresor es “de derecha”, no es más que un acto de imbecilidad y complicidad pocas veces vista, renunciando de antemano a prevenir cualquier otra fechoría que el enemigo pueda concretar mañana mismo o cuando se le antoje, o quizá pensando que, para evitar nuevas agresiones a nuestra integridad territorial, es menester aceptar los chantajes que el agresor exija a cambio de no seguir, de momento, con el acto de injerencia.
Es una
actitud necia, cobarde y pusilánime, pues quien se humilla ante el agresor no
gana la simpatía ni la clemencia de este, sino el más profundo desprecio de
quien espera someternos. Esto es lo que harán los “hermanos argentinos” en los
próximos años, como iremos comprobando.
Sería
impensable para cualquier buen observador de la realidad mundial, que el
régimen argentino hubiese urdido tales agresiones en nuestra contra sin la
aprobación de sus fechorías por parte de su amo americano, cuyo reyezuelo ya ha
anunciado su deseo de intermediar en la demanda argentina sobre las islas Falkland,
ahora que el país vecino está siendo vendido a precio de saldo a compañías e
intereses norteamericanos e israelíes de la Alianza Epstein, la misma que la ultraderecha
chilena apoya en todos su horrendos crímenes a nivel mundial y que ahora muy
probablemente sufriremos en carne propia.
¿Será
necesario insistir en que se los advertí hace bastante tiempo?

No hay comentarios.:
Publicar un comentario