sábado, 12 de septiembre de 2026

LOS AMIGOTES CHILENOS DE MILEI

Nuestros gobiernos viven en permanente estado de sumisión respecto de las continuas vociferaciones de la crápula gobernante argentina. De esta y de las anteriores, de esta y de las que vengan en el futuro.

 

No falta el imbécil que considera a Argentina como socio fiable solo por estar regentado por un psicópata “de los nuestros”. Por un corrupto, desquiciado y apoyador de genocidios “de los nuestros”, como si esto no fuera precisamente una razón adicional para desconfiar de semejante escoria inhumana ¿Le importaría a Milei algún tipo de genocidio contra chilenos si este fuera portador de un buen negocio, si considera de lo más normal del mundo y hasta deseable aquel genocidio en otro lugar del planeta que está siendo perpetrado por “los suyos”?

 

Escuchar las vueltas de carnero de algunos de los más arrebatados ignorantes  con aspiraciones a sabelotodo de la derechita valiente, da vergüenza ajena, debido a que hasta hace poco repetían como discos rayados las más grotescas consignas laudatorias a favor de dicho criminal desalmado.

 

Por supuesto que Chile debe mantener relaciones diplomáticas y comerciales con todo el orbe, incluidos nuestros principales países enemigos que no tienen pensado vender para comprar algo más pequeño en algún suburbio de Paris, Londres o Nueva York. Eso incluye Venezuela, país que Espumita soñaba con invadir, deseo que al parecer le producía algún tipo de orgasmo incontrolable y otras reacciones calenturientas, ya que el criminal en cuestión que controlaba ese lupanar era, a contrario de Milei, “de los otros”.  

 

Sobre las repugnantes felonías que perpetran desde siempre un día sí y el otro también nuestros hermanos argentinos, poco se escucha y menos aún se habla en serio sobre ellas. Las censuras o amonestaciones solo se manifiestan respecto de los mandos medios que las pronuncian a instancias de quienes los mandan, no sobre Milei, el compadre de varios, el mandril desquiciado que regenta el manicomio maradoniano por ser, ya sabemos, “de los nuestros”.

 

Que ignorancia y frivolidad más grande y descarada, Dios Santo. Y ya que estanos celebrando el “11”, digamos que no sé qué diría el general si levantara la cabeza ante semejante intento de borrón y cuenta nueva que solo manifiesta una impresión de debilidad y sometimiento permanente que a veces parece un acto de claudicante traición.

 

Calificar a un agresor de socio, amigo, hermano o cualquier otra estupidez de este tipo solo porque quien dirige al agresor es “de derecha”, no es más que un acto de imbecilidad y complicidad pocas veces vista, renunciando de antemano a prevenir cualquier otra fechoría que el enemigo pueda concretar mañana mismo o cuando se le antoje, o quizá pensando que, para evitar nuevas agresiones a nuestra integridad territorial, es menester aceptar los chantajes que el agresor exija a cambio de no seguir, de momento, con el acto de injerencia.

 

Es una actitud necia, cobarde y pusilánime, pues quien se humilla ante el agresor no gana la simpatía ni la clemencia de este, sino el más profundo desprecio de quien espera someternos. Esto es lo que harán los “hermanos argentinos” en los próximos años, como iremos comprobando.

 

Sería impensable para cualquier buen observador de la realidad mundial, que el régimen argentino hubiese urdido tales agresiones en nuestra contra sin la aprobación de sus fechorías por parte de su amo americano, cuyo reyezuelo ya ha anunciado su deseo de intermediar en la demanda argentina sobre las islas Falkland, ahora que el país vecino está siendo vendido a precio de saldo a compañías e intereses norteamericanos e israelíes de la Alianza Epstein, la misma que la ultraderecha chilena apoya en todos su horrendos crímenes a nivel mundial y que ahora muy probablemente sufriremos en carne propia.

 

¿Será necesario insistir en que se los advertí hace bastante tiempo?

 

 

 

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