sábado, 10 de octubre de 2026

SUEÑOS IMPOSIBLES

El populacho bárbaro abandona a JAK por no solucionar en un par de meses y sin costo para nadie, los innumerables problemas que se han acumulado durante décadas, producto de la persecución de fantasías irracionales. Para algunos, debió expulsar a varios cientos de miles de extranjeros; para otros, ya debiéramos estar rebosando en muy buenos trabajos y un cerro de billetes; otros quisieran indultos expresos para los presos políticos militares; supongo que también se espera la construcción de un par de docenas de cárceles de un día para otro, donde colocar a miles y miles de patos malos. Lo que pasa es que el populacho es bárbaro, y con bárbaros no se puede nomás.

 

Las medidas económicas suelen demorar su aplicación y, por lo tanto, sus efectos no son visibles de un día para otro. Los inversionistas le creen a JAK, sin duda, sin embargo, no le creen al populacho bárbaro, que puede elegir nuevamente a los ladrones y atorrantes que suelen preferir para ser gobernados a punta de promesas y eslóganes especialmente diseñados para imbéciles.

 

Si dejamos de lado por un momento los desequilibrados deseos de la muchedumbre sobre la expulsión de ingentes masas humanas y la encarcelación de otros tantos, y nos centramos en las decisiones de los inversionistas que aún mantienen dinero en Chile y el deseo de invertir, debemos entender que tontos no son, y esperan sin duda que la jauría de chacales comandada por la Claudia y el Merluzo comiencen prontamente el manoseo mental de la horda de subnormales que los siguen.

 

El inversionista no solo debe confrontar a un estado burocrático que pareciera tener como objetivo primordial hacer la vida imposible a cada persona que pretende trabajar e invertir, y plazos políticos de tan solo cuatro años entre gobierno y gobierno, y con suerte cuatro años, ya que en cualquier momento el populacho bárbaro puede apoyar mediante chillidos destemplados, barricadas y un concierto de ollas chamuscadas, otro golpe de estado, otra constitución comunista y otro gobierno de zánganos, atorrantes y vividores dedicados al robo masivo y organizado.

 

Como los inversionistas -y no solo ellos- saben, todos los demagogos de todos los tiempos han utilizado el resentimiento y la envidia como motor político, así obtienen apoyo de las masas subnormales que les otorgan ese poder y el dinero robado que buscan.

 

Se trata de fomentar el inconformismo constante entre la muchedumbre, a la que se ofrece el oro y el moro a través de la invención de supuestos derechos sociales y un futuro luminoso, el que -por supuesto- solo será posible si eliminamos a los inversionistas que necesitamos para que ese futuro que, si bien no será luminoso, sea posible, real y provechoso para quien pretenda vivir una vida ordenada y de trabajo lejos de la fantasía que le vende gentuza sin escrúpulos. Una contradicción vital.

 

El populacho bárbaro que hoy pide a JAK soluciones instantáneas, delirantes e imposibles, es un individuo desarraigado, alimentado con quimeras descabelladas, que lo llevan a soñar con aspiraciones desorbitadas que, por ser imposibles de concretar, crean la rabia, la envidia y el resentimiento que utilizan los demagogos para subvertir a la muchedumbre que previamente encolerizaron.

 

Así las cosas, JAK no tiene demasiado que hacer, si por un lado los energúmenos y demagogos de extrema izquierda prometen un mundo imposible de conseguir y, por el otro lado, los energúmenos y demagogos de extrema derecha prometen otro mundo imposible y más encima opuesto al primero.

 

Solo queda esperar que las medidas económicas comiencen a dar frutos, no se cuánto, no sé en que plazo, pero es lo que hay. Y como JAK no es tonto, supongo que busca lo único posible, sembrar hoy para cosechar dentro de dos años, en vísperas de las elecciones presidenciales. Solo eso puede evitar que la muchedumbre subnormal vote una vez más a los atorrantes con los que tanto se identifican. No hay otra…

 

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