El Premio Nobel de la Paz es una ridiculez. Se lo entregaron al negro Obama
por ser negro. Luego mandó a matar a Bin Laden a sangre fría.
A Santos le entregó el premio la izquierda mundial, agradeciendo el
blanqueo de caracho a “Timochenko” y cia. Solo faltó un galardón póstumo para
el “mono jojoy”.
Podríamos instaurar el Premio Nacional de la Paz. El primer galardonado
podría ser para el MIR, y lo recibiría con bombos y platillos el parásito
vividor en nombre de su padre.
Me preguntan mi razón para desconfiar de todo tipo de institución,
organización, persona y todo lo que huela a un ser humano pensando. La respuesta
está en el premio a Santos, todo el mundo sin excepción se mueve por un interés,
representa a alguien o a algo, se vende a buen o mal precio, transa principios
y pretende escalar hasta donde pueda por el camino más fácil posible y muchas
veces el más indigno. Somos humanos.
Es por eso que no tengo patria, Dios ni ley. Esto no quiere decir que no
soy chileno, cristiano y respeto las leyes. Lo que quiero decir es que soy
chileno porque nací en chile, pero no creo en la patria donde unos se inmolan
por el negocio que maneja otro. Soy culturalmente cristiano, obviamente no voy
a ser musulmán si nací aquí, pero no creo en Dios ni en María santísima, ni en
los santos, menos en un cura y menos aún en un revolucionario marxista disfrazado
con sotana ¿Y las leyes?: esas debemos respetarlas porque es riesgoso no
hacerlo si es que nos pillan, pero de ahí a creer en la justicia, eso es otra
cosa.
Al final todo es un negocio, donde el vivo vive del tonto (que cree en el
vivo), y el tonto de su trabajo.


