He decido postular a la presidencia de la República Bananera de
Barbarilandia. Y todo por amor a esta patria desvencijada, ya que el
desprestigio de gobernar este lupanar es mayúsculo, y tal como declaran
ministros, subsecretarios y demás perros fieles de los distintos gobiernos,
hago este sacrificio a pesar que podría ganar mucho más en la empresa privada,
y si no me creen, pregúntenle a Sebastiancito.
Como primera medida, cerraré el congreso. Si Balmaceda y Pinochet pudieron,
por qué yo no. Sé que la medida sería popular y arrasaría en las encuestas. Luego
le haré una oferta que no podrán rechazar a todos los miembros de la Corte
Suprema para que presenten su inmediata renuncia al cargo, a cambio de
conservar su vida y propiedades. No cerraré la Corte Suprema ya que sería poco democrático,
y yo ante todo soy un demócrata. Si Allende, Castro y Chávez lo fueron, por qué
yo no podría serlo también ¿No me creen?, pregúntenle a Alejandro Navarro y
Camila Vallejo y verán que es cierto lo que digo.
Luego dictaré tres leyes express.
La primera consistirá en terminar la Carretera Austral a pala y chuzo,
gracias a la gentil mano de obra de jóvenes idealistas, combatientes, ladrones
de madera, falsas machis, falsos exonerados, falsos exiliados, falsos
retornados, falsos torturados y falsos desaparecidos. Todos ellos podrán
mantener su vida y harán devolución de los bienes y propiedades obtenidos a
costa de los contribuyentes. Los que no presten su esclava colaboración podrán
hacer abandono del país en calzones o calzoncillos y dos hallullas con
mantequilla por si les da hambre en el camino a Suecia.
La segunda ley consistirá en confiscar todos los bienes que políticos y sus
respectivas mascotas hayan obtenido desde el 5 de marzo de 1990 en adelante,
por ser considerados cuerpo del delito. Quienes hagan entrega voluntaria de sus
audis, lexus, casas en Las Condes, y sus modestas cabañitas en Tunquén y Cachagua,
podrán salir del país en la misma condición y el mismo vuelo de los machucaos y
machucás del punto anterior. Los que no acaten la orden, se entenderán
voluntarios excavadores de la Carretera austral.
Por último, se cerrarán todas las fundaciones, ONGs, organismo, colectivos,
asociaciones, y todo tipo de elementos de fachada con que personajillos de extrema
izquierda obtienen dinero de los contribuyentes, el que utilizan para vivir a
cuerpo de rey como el peor de los capitalistas, mientras fomentan la “caída del
modelo”. Obviamente se expropiarán todos los bienes y también se le perdonará
la vida al que se largue en calzoncillos o trabaje en la construcción de la
Carretera Austral.
Luego voy a privatizar todo. Derogaré tal vez el 80% o 90% de las más de
20.000 leyes que prohíben y obligan. Cerraré Punta Peuco y enviaré a los presos
políticos a sus casas con suculentas indemnizaciones, similares a las que han
obtenido injustamente las ratas rojas.
Declararé la colusión como crimen de lesa humanidad. Quienes participen de
ella, serán fusilados en la puerta de la empresa por una batallón representante
de las asociaciones consumidores y se rematará la empresa a beneficio fiscal a cambio de una reducción de impuestos equivalente.
Eliminaré el impuesto a herencias, bienes raíces y patentes municipales por ser un robo.
Todo esto en los primeros 30 días ¿Qué tal?.
Y como pretendo quedarme en el poder hasta el día del qué te dije, la
fiesta recién empieza compañeros ¡Y que jué!.


