domingo, 16 de octubre de 2016

AQUÍ MANDO YO.

He decido postular a la presidencia de la República Bananera de Barbarilandia. Y todo por amor a esta patria desvencijada, ya que el desprestigio de gobernar este lupanar es mayúsculo, y tal como declaran ministros, subsecretarios y demás perros fieles de los distintos gobiernos, hago este sacrificio a pesar que podría ganar mucho más en la empresa privada, y si no me creen, pregúntenle a Sebastiancito.

Como primera medida, cerraré el congreso. Si Balmaceda y Pinochet pudieron, por qué yo no. Sé que la medida sería popular y arrasaría en las encuestas. Luego le haré una oferta que no podrán rechazar a todos los miembros de la Corte Suprema para que presenten su inmediata renuncia al cargo, a cambio de conservar su vida y propiedades. No cerraré la Corte Suprema ya que sería poco democrático, y yo ante todo soy un demócrata. Si Allende, Castro y Chávez lo fueron, por qué yo no podría serlo también ¿No me creen?, pregúntenle a Alejandro Navarro y Camila Vallejo y verán que es cierto lo que digo.

Luego dictaré tres leyes express.

La primera consistirá en terminar la Carretera Austral a pala y chuzo, gracias a la gentil mano de obra de jóvenes idealistas, combatientes, ladrones de madera, falsas machis, falsos exonerados, falsos exiliados, falsos retornados, falsos torturados y falsos desaparecidos. Todos ellos podrán mantener su vida y harán devolución de los bienes y propiedades obtenidos a costa de los contribuyentes. Los que no presten su esclava colaboración podrán hacer abandono del país en calzones o calzoncillos y dos hallullas con mantequilla por si les da hambre en el camino a Suecia.

La segunda ley consistirá en confiscar todos los bienes que políticos y sus respectivas mascotas hayan obtenido desde el 5 de marzo de 1990 en adelante, por ser considerados cuerpo del delito. Quienes hagan entrega voluntaria de sus audis, lexus, casas en Las Condes, y sus modestas cabañitas en Tunquén y Cachagua, podrán salir del país en la misma condición y el mismo vuelo de los machucaos y machucás del punto anterior. Los que no acaten la orden, se entenderán voluntarios excavadores de la Carretera austral.

Por último, se cerrarán todas las fundaciones, ONGs, organismo, colectivos, asociaciones, y todo tipo de elementos de fachada con que personajillos de extrema izquierda obtienen dinero de los contribuyentes, el que utilizan para vivir a cuerpo de rey como el peor de los capitalistas, mientras fomentan la “caída del modelo”. Obviamente se expropiarán todos los bienes y también se le perdonará la vida al que se largue en calzoncillos o trabaje en la construcción de la Carretera Austral.

Luego voy a privatizar todo. Derogaré tal vez el 80% o 90% de las más de 20.000 leyes que prohíben y obligan. Cerraré Punta Peuco y enviaré a los presos políticos a sus casas con suculentas indemnizaciones, similares a las que han obtenido injustamente las ratas rojas.

Declararé la colusión como crimen de lesa humanidad. Quienes participen de ella, serán fusilados en la puerta de la empresa por una batallón representante de las asociaciones consumidores y se rematará la empresa a beneficio fiscal a cambio de una reducción de impuestos equivalente.

Eliminaré el impuesto a herencias, bienes raíces y patentes municipales por ser un robo. 

Todo esto en los primeros 30 días ¿Qué tal?.

Y como pretendo quedarme en el poder hasta el día del qué te dije, la fiesta recién empieza compañeros ¡Y que jué!.


viernes, 14 de octubre de 2016

PIENSA MAL, O MEJOR NO PIENSES.

Tal como recordaba ayer Rolando, tal como me enseñó mi abuela y, por supuesto, tal como yo mismo le digo a la patrona, el dicho “piensa mal y acertarás” es la base de una buena vida, o al menos de una con pocos sobresaltos. Es que somos humanos, demasiado humanos, y contra eso no hay nada que hacer.

Mi problema consiste en que el principal defecto de la patrona es, tal como nos recuerda don Hermógenes sobre todos los chilenos, que no me hace caso. La patrona se parece a los votantes de Bachelet.

Si usted le recordaba hace un par de años atrás a algún votante de la Claudia, que no era razonable ni lógico pensar que Sebastiancito trabajaría cuatro años gratis como primer damo sin robar, podría haber sido considerado mala gente, un desconfiado, un ser que no ama a su prójimo, tal vez alguien “negativo” –a propósito, nunca he sabido que significa para la muchedumbre “ser negativo”-, o un fascista, o lo que sea.

La gallá necesita ver en en televisión diez o doce veces la noticia, y desde luego algunos aun supondrán que la iñora se enteró por la prensa ¿Por qué suceden estas cosas tan curiosas?, la verdad es que no lo sé, tal vez porque no son nietos de mi abuela, o porque la gente necesita creer, en lo que sea, pero creer en algo.  

La gente, como los votantes de Bachelet o la patrona, necesitan vivir en un mundo feliz donde estas cosas no existen o al menos le suceden a otros, y solo por mala suerte. Mucha realidad no deja vivir en paz, aunque poca realidad puede ser aun peor.

El problema con este mundo feliz, consiste en que los “positivos”, esos que creen en el prójimo, más aun si el tipo sabe venderse como Rafael Garay, por ejemplo, son permanente afilados por personajes que aplican diariamente y sin ningún remordimiento, la frase que en cabeza mi blog, “el vivo vive del tonto, y el tonto de su trabajo”.


Yo, por mi parte, y tomando en cuenta que pensar mal es gratis, prefiero suponer que una sonrisa no vale más que mil palabras, y que nadie está pendiente de mi para hacerme un favor a diario.

jueves, 13 de octubre de 2016

AQUÍ NO HA PASADO NADA.

El tema ya es recurrente. Si el Servel fuera una empresa privada con o sin fines de lucro, en estos precisos momentos estarían intentando estatizarlo. Sin embargo, la Claudia asegura que el problema no es para tanto, basta con ingresar a internet y averiguar donde debemos ir a votar ¿Usted vive en Peñalolen?: Pues vote por el alcalde de Quilicura ¿Cuál es el problema, ah?. Es todo tan sencillo en este Chile que Todos Queremos, que hasta da risa.

El patudo de Alejandro navarro asegura, y con razón, que si esto sucede en Venezuela se diría que es fraude electoral. Lo que no dice el que financió su campaña vendiendo de completos y sopaipillas, es que él estaría diciendo que es todo parte de una democracia perfecta. Cada uno lleva agua a su molino, como siempre.  


Y aquí no ha pasado nada. La Fiesta de la Democracia no se puede suspender, aunque cientos de miles de personas no podrán votar por los candidatos que le corresponden. Eso es el estado, si te gusta bien, y si no te gusta, también. Cuando el estado es juez y parte, es decir, actúa y legisla al mismo tiempo, no existe el derecho a pataleo, no existe el mal llamado “contrato social”, porque el estado redacta el contrato, firma por él mismo y también firma por usted. En realidad no existe ningún derecho, salvo los que el estado mismo graciosa y benevolentemente quiere otorgarnos, no sin antes quitarnos el dinero con que lo financian.