Al parecer
se arrepintió el Papa. Ya no son “zurdos” los que pretenden sacar de circulación
al Obispo Barros. Los curas rojos, que tienen tantos problemas de abusos como
sus pares conservadores, volvieron a salir de sus cubiles para apuntar con el
dedo.
El energúmeno
de Berríos, que desapareció de la prensa mientras se ventilaba el caso de
abusos en el colegio San Ignacio de su congragación, culpa a Juan Pablo II por
sus nombramientos, como si las sinvergüenzuras humanas comenzaran desde su
pontificado. Berríos dice que Juan Pablo II “frenó” la modernización de la
Iglesia ¡No señores!, Juan Pablo Segundo intentó frenar la toma del poder en la
Iglesia, por los seguidores de la Teología de la Liberación (marxista), como el
mismo Berrios ¡No señores!, los curas rojos no perdonan a Juan Pablo II, quien combatió
el comunismo y sacó a muchos jesuitas del Vaticano reemplazándolos por el Opus
Dei. Juan Pablo II no era marxista, eso es todo, y los curas rojos no se lo
perdonan.
Hoy aparece
Benito Baranda, otro ex ignaciano, y por lo tanto niño símbolo de la buenura y autoridad
moral intergaláctica, despotricando contra el nuncio Ángelo Sodano, nombrado
obviamente por Juan Pablo II (1977-1988), y figura fundamental en el litigio
por el Canal Beagle y la guerra que no fue. Chile debe estar agradecido de
Sodano.
Toda esta
gentuza que vive con la idea de transformar a la Iglesia Católica –de la que yo
no soy seguidor- en una especie de avanzada del marxismo, utilizándola como un
medio de evangelización de la palabra de Nuestro Señor y Redentor Carlos Marx, a
través de las enseñanzas de su pastor, Antonio Gramsci, está embarcada en una
guerra política en contra de sus contrarios dentro de la Iglesia. Aquí no hay
buenismo ni autoridad moral alguna (prueba de ellos son, entre otros, los curas
rojos como Precht y el jesuita que se bañaba en pelotas con menos de edad)
Una vez más:
¿Sabía Barros sobre lo que pasaba en la Iglesia de El Bosque? Obviamente, tal
como todos los curas saben lo que pasa en toda la Iglesia Católica, incluido el
ex rector del San Ignacio, Fernando Montes, quien, según ex alumnos del colegio,
pasaba a diario camino a su oficina, frente al diario mural donde colgaban las fotos
de las degeneraciones en los “paseos” y “retiros” ¿Al cura Montes lo nombró Juan
Pablo II? ¡Ja!
Ahora puede
venir una purga en la Iglesia Chilena. Los curas rojos ya afilan la cuchilla.






