Mario Marcel, el presidente del Banco Central, entró al ring del 100% de retiro de los fondos de pensiones, dándonos dos explicaciones que a la voz del pueblo no le interesan. Asegura Marcel con simpleza que liquidar esos fondos sería retroceder 100 años en seguridad social y, agrega que veríamos “una situación extremadamente compleja en el sistema financiero de magnitudes que no hemos visto nunca” ¿Y eso que?...
Habrá que
explicarle al señor Marcel que la gallá solo quiere saber cuanta plata habrá
disponible ojalá mañana en la mañana. Falabella no puede esperar. La famosa autodenominada
“élite” parece no entender de que se trata esto, seguramente porque nunca jamás
han estado detrás de un mostrador, ni han contratado a gente pobre, además de
la china que trajeron del sur para que les cocine y les cuide a los cabros
chicos.
Chile no
puede progresar en base a la voz del pueblo, Chile ha progresado precisamente a
pesar del pueblo. Recordemos siempre que este país ha sido creado por los inmigrantes
europeos y los militares, mas uno que otro representante aislado de la ex oligarquía.
Chile progresa a tropezones. Una minoría intenta civilizar, ordenar y racionalizar
este lupanar con vista al mar, aunque sea a medias, hasta que las fuerzas de la
naturaleza de la mala raza boicotean y destruyen cualquier intento civilizatorio.
A Chile lo podemos reconocer -ya
lo comentado- en una cazuela y una empanada de pino ¿Es racional intentar cortar
un pedazo de carne o una coronta de choclo sobre un plato de sopa sin correr el
riesgo de chorrear el mantel y dejar la cagada en la mesa? ¿Es racional colocar
una aceituna con cuesco dentro de un bollo de masa, para intentar comer a
tientas ante la posibilidad de destruir uno de los chocleros del comensal? ¡Eso
es Chile! Chile es Michimalonco incendiando Santiago para impedir el
desarrollo. Chile es el cucharon radical; la hipocresía democratacristiana; el
mañana te llamo; el nos juntamos tipo cuatro, cuatro y media, que en realidad es
seis y cuarto o la nada misma.
El verdadero
Chile es la improvisación permanente, la falta de rigor, la ausencia de profesionalismo,
la trampa como medio de vida, el Dios dirá, el en el camino se arregla la
carga, y demás muestras de viveza criolla ¿A quien le interesa realmente si
retrocedemos cien años si el billete estará en la mano mañana en la mañana? Algunos
quieren el billete para continuar la fiesta interminable, otros para que no se la
roben los vivos d siempre, otros porque… ¿por qué no?
Analicen con
calma lo que les digo. Revisen el origen de quienes fundaron todo el comercio y
la industria nacional y el origen de los empleados públicos y llegarán a la única
conclusión posible. Mientras unos intentaban trabajar, muchos imaginaban y
creaban las maneras de robarles su trabajo. Chile ha progresado gracias a unos
pocos, que cada día son menos. El resto vale callampa.







