sábado, 11 de julio de 2026

¿DIÁLOGO DE SORDOS, O DIÁLOGO DE LOCOS?

No he escrito todos los días desde hace un tiempo por una razón muy puntual: No encuentro de qué escribir. Desde que el Merluzo y la horda de desquiciados abandonó el gobierno y, al menos hasta hoy, el país parece haber pasado de una vorágine de ordinarieces, robos y barbaridades diarias, a una especie de vida normal. Como que en Chile no pasa nada, aparentemente (aunque sí pasa, claro que sí).

 

A mí me gusta este ambiente. Me encanta esta calma en que nada parece moverse de su sitio, al menos aparentemente.

 

Es cierto que no falta de vez en cuando la típica y desafortunada declaración destemplada de los guerracivilistas de la extrema izquierda y la extrema derecha, todos ellos intentando oponerse a todo lo que la otra facción de desequilibrados mentales considera una verdad absoluta y por lo tanto inamovible.

 

Mientras JAK llama a llegar a acuerdos con los sectores decentes y moderados de la izquierda que le permitan aprobar su mega ley, porque es lo apropiado y porque no tiene los votos para hacer lo que le da la gana, la Vanessa Kaiser, por ejemplo, espeta sin arrugarse en una entrevista en Emol que no citaré para no contaminar mi Blog, que “dialogar no significa tranzar”. Si dialogar no significa transar, algo parecido al “avanzar sin tranzar” comunista, dígame usted que puede significar (me refiero a que puede significar para gente normal y que actúa de buena fe, por supuesto).

 

Hoy por hoy, la extrema izquierda representada por la Compañía de Jesús, el PC, el FA, y sus redes internacionales, y la extrema derecha controlada desde las sombras por quienes colocaron al energúmeno de Espumita en la testera del PNL, ese partiducho de mala muerte repleto de locos (obviamente el conserje austriaco no llegó a ese sitio por casualidad), son el principal peligro para la paz del país.  

 

 

2 comentarios:

  1. Don Máximo,
    Hable del juez querellado y ahora "imputado" Álvaro Mesa Latorre. Es un temazo que puede desembocar en una amnistía general producto de un diálogo sincero entre sectores moderados y decentes de derecha e izquierda.

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