No he
escrito todos los días desde hace un tiempo por una razón muy puntual: No
encuentro de qué escribir. Desde que el Merluzo y la horda de desquiciados abandonó
el gobierno y, al menos hasta hoy, el país parece haber pasado de una vorágine
de ordinarieces, robos y barbaridades diarias, a una especie de vida normal. Como
que en Chile no pasa nada, aparentemente (aunque sí pasa, claro que sí).
A mí me
gusta este ambiente. Me encanta esta calma en que nada parece moverse de su
sitio, al menos aparentemente.
Es cierto
que no falta de vez en cuando la típica y desafortunada declaración destemplada
de los guerracivilistas de la extrema izquierda y la extrema derecha, todos
ellos intentando oponerse a todo lo que la otra facción de desequilibrados
mentales considera una verdad absoluta y por lo tanto inamovible.
Mientras JAK
llama a llegar a acuerdos con los sectores decentes y moderados de la izquierda
que le permitan aprobar su mega ley, porque es lo apropiado y porque no tiene
los votos para hacer lo que le da la gana, la Vanessa Kaiser, por ejemplo,
espeta sin arrugarse en una entrevista en Emol que no citaré para no contaminar
mi Blog, que “dialogar no significa tranzar”. Si dialogar no significa transar,
algo parecido al “avanzar sin tranzar” comunista, dígame usted que puede
significar (me refiero a que puede significar para gente normal y que actúa de
buena fe, por supuesto).
Hoy por hoy,
la extrema izquierda representada por la Compañía de Jesús, el PC, el FA, y sus
redes internacionales, y la extrema derecha controlada desde las sombras por
quienes colocaron al energúmeno de Espumita en la testera del PNL, ese
partiducho de mala muerte repleto de locos (obviamente el conserje austriaco no
llegó a ese sitio por casualidad), son el principal peligro para la paz del
país.

Don Máximo,
ResponderBorrarHable del juez querellado y ahora "imputado" Álvaro Mesa Latorre. Es un temazo que puede desembocar en una amnistía general producto de un diálogo sincero entre sectores moderados y decentes de derecha e izquierda.
No sé quién es
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