Está que
arde el debate sobre la ley anti-patos malos. No la he analizado punto por
punto por ser de inutilidad absoluta, ya que, como todas estas negociaciones, el
resultado será distinto a los ríos de tinta que los sabiondos derramaron. El
papel lo aguanta todo y el tejo pasado es un mal demasiado extendido.
Me detendré
en un punto: No es aceptable entregar al gobierno poderes omnímodos que luego
puedan utilizar de la peor manera posible y en contra de la gente decente los gobernantes
del futuro ¿Queremos poderes especiales para los comunachos? No pues.
Y en este
otro punto: Algo demasiado riguroso e impresentable para grandes sectores de la
población será rechazado de plano, o se convertirá en letra muerta, lo que es
aun peor.
Para mí esto
parte por algo muy simple, de no meter mano en el poder judicial y la fiscalía,
todo lo que legislen será en vano.
El combate
contra le delincuencia y toda otra acción que se pretenda emprender en el campo
que sea, pasa por la voluntad de llevarlo a cabo. Para que esto sea viable será
necesario un amplio acuerdo en que lo deseable sea reemplazado por lo posible,
lo realmente aplicable y simple de implementar. Es eso, o la ley será devorada por
la burocracia, la falta de voluntad de aplicarla y la desidia de quienes no
tiene interés en meterse en líos desagradables.

Creo que Arrau sabia, porque no tiene pelo de leso, que lo que presentara, aun si era una alabanza a la Santa Gladys Marin,seria rechazado por el zurdismo y con escandalo. Entonces presenta un proyecto con el tejo ultra pasado de manera de negociarlo y lograr sacar algo mucho menor, que el zurdismo no habria aprobado ni en sueños si se presentaba directamente.
ResponderBorrarVeremos en que queda la cosa.