El diario “La Segunda” de hoy sábado, nos cuenta sobre una reunión
efectuada en el Hospital Barros Luco de Santiago, entre las cuatro comunidades araucanas
subversivas, donde ante invitados extranjeros (colombianos y nicaragüenses,
miren las casualidades de la vida), expusieron su plan para controlar la Araucanía.
El gobierno está al tanto de la planificación.
Es bien curioso que un grupo extremista utilice una
dependencia del Estado para exponer su hoja de ruta destinada a emanciparse de
ese mismo Estado utilizando para ello el crimen. Y el Estado se los
permite!!!!!!!!.
Los peñis espetaron de todo, la noticia la pueden leer aquí:
http://www.la2da.cl/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2013-09-14&PaginaId=4&bodyid=0,
aunque la esencia de todo esto se puede resumir en esta declaración: "Hoy
mantenemos una guerra de baja intensidad con el Estado chileno, que no se ha
querido reconocer. Esta confrontación no va a quedar aquí", reconoció
Carbone, para quien "la gente joven tiene esto ya armado en la cabeza; lo
tenemos claro, se espera el momento, se espera el lugar... en las comunidades
no me esperaba tal sorpresa: que esto se pudiese decir así, francamente, pero
estoy totalmente de acuerdo en decir que esto se viene más fuerte".
Ya lo ven, los indios están al aguaite, y en el momento
adecuado para ellos, la baja intensidad se transformará en alta intensidad. Eso
es al menos lo que ellos esperan, y aunque Chile tenga ejército, eso no se podrá
evitar, ya que no contamos con ninguna autoridad que tenga las agallas de
emplear la fuerza en contra de la fuerza; eso sería, por decirlo de alguna
forma, “pinochetista”.
Por supuesto que los ingenuos de siempre me dirán que son
cuatro indios sin ninguna importancia, y que como se me ocurre que esto va a
pasar a mayores. Que digan lo que quieran. Todas las revoluciones comienzan por
un Estado débil, que es visto como presa fácil por un grupo de cabecillas
ideologizados que exaltan a las masas pobres e ignorantes, prometiéndoles lo que quieren escuchar; el paraíso terrenal, la independencia, la igualdad, un
mendrugo de pan, o la cabeza de quien representa todos los males sobre la
tierra.






