Se supone
-aunque no se quien lo supone- que el Piñera de las primarias fue un candidato de
derecha. Sería para obtener los llamados votos duros. Hoy aparece su can Andrés
Allamand anunciando que el Piñera de la primera vuelta será de centro. Tenemos
un candidato a la carta.
Una vez
asegurada la segunda vuelta, probablemente tendremos un candidato de centro
izquierda, o lo que sea necesario para llegar a La Moneda. Y una vez en el
poder, tendremos a un ex candidato tratando de sobrevivir, sea como sea, al
precio que sea y a costa de lo que sea. Le llaman pragmatismo.
Dice
Allamand que ni soñemos con una rebaja impositiva, lo que significa muy
probablemente un alza de impuestos, no porque el ex candidato de derecha,
centro, centro izquierda o izquierda -según sea el caso- lo quiera, sino por
culpa de los que ya no están y no le dejaron dinero en el chanchito. Total,
Piñera tiene su plata en paraísos fiscales, a él no le interesa el tema.
Así funciona
este negocio, nos colocan la puntita de a poquito, sin que se note, y cuando se
nota ya es demasiado tarde y la culpa es de otros. Le llaman viveza criolla. Yo
le digo estupidez del electorado.
Otra fantasía
que el comité creativo de Piñera ha difundido por doquier, es que pretenden
hacer un proyecto a ocho años, es decir, que Piñera desea dejar un candidato de
“nuestro sector” en La Moneda. Todos sabemos que eso no es cierto, aunque los
votantes de Ossandón y el sobrino Kast están dispuestos a escucharlo y con eso
suman votos. Una vez en La Moneda, lo primero que hará el ex candidato es
liquidar a la competencia. No podría ser de otra manera.





