Nuestro
amigo Andrés se pregunta por qué pasó lo que pasó. A mí me parece que este es
un paso más, uno lógico, previsible, en la deriva del país. Desde que “recobramos
la democracia”, se instaló, inicialmente en grupos de extrema izquierda, luego en
la academia, la prensa y los ex grupos de izquierda moderada, y finalmente en
la ex derecha y hasta en los grupos empresariales que componen la “Alianza
Público Privada”, un discurso simple y directo: Los malos eran los buenos y los
buenos eran los malos. Todos nos equivocamos, nadie vio lo que vio, nunca pasó
lo que pasó, el rey no estaba desnudo. Ahí está la estatua de Allende frente a
La Moneda, y el único cuadro de ex presidente que falta dentro de palacio es el
de Pinochet. En Chile se inventó una historia: “Quien controla el presente
controla el pasado y quien controla el pasado controlará el futuro”: George
Orwell, “1984”.
En Chile se
inventó una historia. El supuesto problema que tiene a los chilenos en una
supuesta miseria económica y una supuesta ignominia social, es el “modelo”. Hoy
existe un “consenso” respecto a este punto. Las evidencias no importan, son
reaccionarias e incómodas. Ahora sola nos falta sacarnos el yugo del llamado
modelo que nos llevó (a pesar de los chilenos) al desarrollo, y reemplazarlo
por la receta caduca, destructiva y criminal llamada socialismo. El que niegue
la historia oficial es el enemigo del pueblo y debe ser acallado (por el
momento solo pueden acallarlo y marginarlo).
En resumen,
hoy la gente piensa lo que la han hecho pensar, de ahí que miles y miles de
personas se agolpan en calles y balcones premunidos de una olla y un cucharón
¡Pam, pam, pam! ¡Alguien nos está robando! ¡Y es cierto, nos roban!, pero no
son los que la gente piensa. Esta gente mira por televisión como incendian el
supermercado de su barrio, la estación de Metro que utiliza a diario, podría
festejar la quema del colegio o la universidad de sus hijos, su lugar de
trabajo ¡Sí, su propio lugar de trabajo!, es más poderoso y excitante ver la
ruina del patrón que pensar en la pobreza de él mismo ¡Justicia queremos!
A Chile lo
regenta la “Alianza Púbico Privada”, quienes han acomodado el “modelo” a sus
intereses. Esta alianza la componen los grandes empresarios coludidos con el “consenso socialdemócrata”, ese mega partido de
supercentro (Concertación y Alianza) que simulan pelear entre ellos, y si bien
es cierto que el país se desarrolló y, a todos, sin excepción, les “chorreó”,
nos transformaron en sus súbditos. Ellos se quedaron con el gran negocio.
Mientras
tanto, la extrema izquierda ganó la batalla cultural. Hoy pretenden asaltar el
poder prometiendo mentiras y así quedarse con el negocio de la Alianza Público Privada
y, por supuesto con nosotros, ya no como súbditos, sino como esclavos
empobrecidos.
Se cambió la
historia, se destruyeron y prostituyeron las instituciones, se sobrepasó la
ley, se relativizo la ética y la moral. No se entendió el capitalismo, pensaron
que era sinónimo de consumismo, y así cambiamos la libertad del intentar ser,
por la esclavitud del tener. Hoy, a nadie le importa nada, porque millones de chilenos
suponen que no tienen nada que perder, y piensan eso porque se falseó la
historia. Tal vez por todo esto y más, es que pasó lo que pasó esta semana.






