No sé si a
ustedes les ha pasado algo similar. Veo a la gente media desquiciada. Tal vez
un psicólogo puede analizar las razones más a fondo. La semana pasada fui a
buscar al cabro chico al colegio, y debí parar parcialmente en un semáforo sobre
el paso de peatones, debido a que el auto que me precedía no avanzó lo debido.
Un flaite que atravesaba la calle me miró con cara de pobre que ve a un rico que
le roba (yo manejo un Chevrolet nomas) y me gritó desaforado, casi ronco, con
un odio parido. Afortunadamente para el saco de weas no lo pesqué, por lo tanto
se fue haciéndose el macho que cagó a un rico con auto. No se atrevió a más.
Este fin de semana
fuimos de visita a almorzar donde unos conocidos. Todos los invitados recitaban
el discurso rojo. Todos eran expertos en la historia de la Dictadura, todos
eran expertos en AFP, todos eran abogados constitucionalistas, cuál de todos conocía
mejor el código de aguas, todos aconsejaban sobre los secretos de la nueva vida
que tenemos por delante con un trozo de costillar en la mano y tres o cuatro
cervezas en el cuerpo, y todos reconocían haber asistido a las marchas, donde
el que no estaba borracho estaba volado (ellos mismos lo contaban). Yo solo
escuchaba asombrado. Era lo más parecido a una asamblea constituyente. Ustedes
me dirán: ¿Dónde chucha te fuiste a meter? Eso mismo me pregunto y no tengo
respuesta.
Hoy fui al
centro en Metro, y un señor que llevaba una caja de herramientas tocó con ella
y sin intención a otro flaite. El machucao lo encaró de manera demencial, los
ojos se le salían, y un par de personas tuvo que intervenir instando al
energúmeno a desistir de su ataque rabioso. Todo debido a que lo rozó
levemente. La horda está en modo venganza.
Hace unos días
les conté que la horda planeó tomar las carreteras de salida de Santiago el
pasado fin de semana. La idea era cagarle el fin de semana largo a los ricos
que veranean, según ellos, entre Maitencillo y Papudo. Nosotros siempre vamos a
una de esas playas y teníamos planeado ir el pasado fin de semana. La patrona
no quiso por las razones expuestas por lo que cambiamos el panorama por el asado que les
comenté. Fue una buena decisión no ir, ya que me cuentan que las tomas de
carreteras y los tacos fueron tremendos. Varias horas para ir y luego regresar
a Santiago. Una vez más la odiosidad descontrolada sale al paso de la gente que
pretende vivir su vida. El populacho bárbaro quiere joder a los demás, ya que
se supone que todo el resto del país es el culpable de sus miserias mundanas.
Y ni les
cuento como está el centro de Santiago. Un desastre. Gran parte del comercio a
media cortina, otros tapando las vitrinas con planchas de madera y latones, algunos
soldaban sobre la cortina metálica barras metálicas, vidrios rotos, el Unimarc
de calle Estado aun dejaba entrar al público en lotes de ocho o diez personas
para evitar saqueos. Una degradación total del entorno. Todo esto es lo que nos
espera si llegan a gobernar los dementes del PC, el FA, el PS y los descolgados
del resto de la izquierda que no querrán quedarse sin parte del botín. Todo muy
parecido al paraíso terrenal.






