jueves, 8 de octubre de 2020

LA CORTA HISTORIA DE UN DURO.

Cayó “El Duro”. Aunque este duro no tiene mucho de John Wayne o Clint Eastwood. Es un duro blandengue. Un duro arrepentido, políticamente correcto, capaz de trabajar para Sebastián y sus mascotas, sepultureros de la derecha chilena. Todo aquel que sea capaz de recibir órdenes de Sebastián y cambiar su parecer nada más contratado, vale callampa ¿Recuerdan la foto de Gilpeter bajo el cuadro del beodo? A eso me refiero.

 

Al “duro” lo acusarán constitucionalmente, aunque esta gentuza de la oposición que gobierna solo respeta la constitución para parafernalias de este tipo, para lo esencial se la pasan por el aro. Está bien que caiga el duro blandengue, eso le pasa a todo aquel que se arrastra educaditamente, mariconcitamente, ante la izquierda fanatizada. A todo hipócrita, a todo colaboracionista, a todo aquel que se da vuelta la chaqueta en busca de una imaginaria “paz social”, que le suceda lo mismo. Que le sirva de lección al colega del Celestino, el asesino. O pregúntenle a Pablito, el aparecido, de que le sirvió blanquear la corrupción laguista. Veremos si ahora tío Ricky le salva el pellejo ¡Ja!

 

Esta derechita acomplejada, mariconcita, poquita cosa, no merece otro destino que ser devorada por las alimañas a las que pretenden parecerse, y a las que al mismo tiempo temen enfermizamente. Uno a uno caerán ante las hordas rojas, hasta ser exterminados, y mientras antes suceda mejor para todos nosotros, así dejarán el espacio necesario para que aparezca una verdadera derecha que los reemplace.

 

¡Gente de poca Fe! Sin principios ni valor. Acomodaticios, traidores, oportunistas. Políticos desgastados por el tiempo. Otros recién llegados que no lo hacen mejor, y ni siquiera tienen algún recuerdo de lo que alguna vez fueron, porque nunca han sido algo en su perra vida, más que oportunistas que cayeron parados en un lugar en el que no merecen estar. Me refiero a Felipe KAST, Bellolio y el resto de los nuevos rostros de la supuesta nueva derecha que de derecha no tiene nada. Otros son solo funcionarios a sueldo, “yes men” del payaso en jefe, recitador de poemas a medio día.

 

¿Caerá definitivamente “el duro”? No lo sabemos, siempre existe la posibilidad de negociar a cambio del perdón divino ¿Qué cosa y a quienes entregarán esta vez en nombre de la “paz social” y los supuestos acuerdos democráticos? Pues entregará lo que haga falta y a quien haga falta. Lo harán sin dudar.

 

 

miércoles, 7 de octubre de 2020

RESQUICIOS A LA LIBRE COMPETENCIA.

 

Una buena noticia entre tanta desgracia. El Juzgado de Letras del Trabajo de Concepción, dictaminó que los “apúrate ya” son empleados de las plataformas que venden estos servicios. La sentencia involucra a la empresa “Pedidos ya”, aunque de mantenerse la resolución en instancias legales superiores, puede provocar un cambio en la legislación.

 

El asunto es como sigue: Las empresas que manejan aplicaciones, como estas de reparto a domicilio, las de empresas de autos de renta, y otras, actúan dentro de vacíos legales que alteran la igualdad ante la ley, ya sea a favor de las empresas, como en este caso, o en contra de la empresa involucrada y en favor de las establecidas, como en el conflicto Taxis-Uber, donde los taxis manejan un mercado cautivo.

 

Es decir, o los repartidores de estas empresas son sus empelados, ya que trabajan efectivamente para ellas y bajo sus propias normas, y lo son también para todas las demás empresas, o no lo son para nadie. Ejemplo: El almacén de don Juanito pretende implementar un “delivery”, pero las plataformas que prestan estos servicios tienen una tarifa muy alta, por lo que don Juanito decide repartir él mismo. Pero… debe contratar a un empleado; o dos, si pretende repartir durante toda la jornada, o tres o cuatro, si pretende repartir durante días domingos y festivos. Además, debe asumir el costo de sueldos, venda o no; imposiciones, venda o no, indemnizaciones por años de servicios y la imposibilidad de terminar el contrato “ipso facto” sin indemnización, si es que el “apúrate ya” no cumple con sus obligaciones. En conclusión, don Juanito no puede competir con estas aplicaciones, por lo tanto debe obligadamente contratar sus servicios de manera o quedar fuera del mercado. Esto lo saben las plataformas y abusan en el cobro de tarifas ¿Se entiende? Por lo tanto, o todos los repartidores son empleados, o todos son trabajadores independientes. Punto final.

 

Otro asunto de competencia desleal que los señores políticos no han querido solucionar, es el de plataformas extranjeras que venden en Chile, como Aliexpress. Esta empresa china, y otras, pagan impuesto a la renta, si es que lo pagan, en algún país extranjero, como Hong Kong, u otro paraíso fiscal, debido a que la compra se produce en ese lugar. Mientras que sus envíos no pagan impuesto de internación ni IVA en Chile (entiendo que Amazon paga el IVA).

 

Entonces, ustedes se podrán imaginar que un comerciante chileno que debe pagar todos estos impuestos, no puede competir con las plataformas de internet. Es, sin duda, competencia desleal, avalada por las autoridades, que conocen la situación y no actúan para solucionarla.

 

Es correcto que estas empresa paguen el impuesto a la renta en el lugar en que están establecidas, pero deben pagar aranceles e IVA en Chile, tal como lo debe hacer un comerciante nacional. Estamos hablando de más de un 20% de diferencia en el precio final, cifra que en muchos casos es mayor al margen de utilidad del comerciante nacional, considerando los gastos de todo tipo en que sufragar para entregar el servicio al cliente.

 

Estos son los temas realmente importantes, aunque al parecer a nadie le impartan. Es mas lucrativo hablar, hablar y hablar por televisión, y de paso prometer, prometer y prometer soluciones imaginarias a problemas inventados. Así llegamos a lo que hemos llegado. ¿A quiénes les importaban las colusiones, los robos en el estado, el problema previsional y la utilización de medios de comunicación y escuelas para lavar el cerebro del respetable público, entre otros males, antes de que estallaran los escándalos? A nadie… Y así estamos ahora.

lunes, 5 de octubre de 2020

SE CAYÓ DE ARRIBA PARA ABAJO.

Afortunadamente nadie dormía bajo el puente en el momento en que el joven idealista se fue “guarda abajo”, o le desarmaba la chabola. Dicen que un paco lo “rempujó”. Otros dicen que se tiró en nombre de la causa. Tal vez el funcionario de verde vio que caía, trató de salvarlo y falló en el intento. En “El Villegas” aparece un vídeo que descarta las dos primeras alternativas. Un misterioso personaje que sale desde las sombras se abalanzó en contra del joven combatiente y lo lanzó al vacío. No era un Carabinero, sino uno del lote revolucionario.

 

¿Qué sucedió? Podemos esgrimir varias teorías conspirativas, aunque la última palabra la tendrán los matinales y la fiscal Chong ¿Recuerdan a la fiscal Chong? Es la señorita que acompaño al fiscal Abbott a Brasil en busca de pruebas que relacionaran la precampaña de Nuestra Señora de los Milagros con la corrupción brasileña. No encontraron pruebas, obviamente ¿Alguien pensó que regresarían de Brasil con una lápida para la iñora?

 

Postulo lo siguiente: Un lío de faldas. El cabrito que quedó estampado en el lecho del rio le comía la color al vengativo compañero de ruta, que limpió su honor intentado que pareciera un accidente o un homicidio frustrado. Todo es culpa de una da las niñas con paño morado en el cogote. También es posible que el empujador profesional lanzó al cabrito para culpar a Carabineros. Digamos que los organizadores revolucionarios consideraron al pobre infeliz como un daño colateral.

 

Otra posibilidad es que llevara piedras en la mochila y se escoró a babor, o simplemente se fue de espaldas al loro. No me queda claro como cae realmente el aspirante a comandante. Tal vez fue un intento de suicidio. O un intento de cobrar una suculenta indemnización del Estado de Chile, que le permita vivir cómodamente unas cuantas décadas, y así contar con el tiempo libre suficiente para “pensar Chile”. En una de esas el paco se dio un gustito representando a medio Chile, menos a mí.

 

Yo, de verdad, hablando esta vez en serio, no puedo imaginar que el carabinero haya empujado al cabro intencionalmente. Sería una decisión desquiciada, una lápida para su carrera y varios años de cárcel. A estas alturas del partido no lo puedo ni siquiera imaginar.

 

De cualquier manera, en este Chile que cambió no hay espacio para elucubraciones fascistas. Al joven idealista lo “rempujó” el paco, y punto ¿Para qué le vamos a dar más vuelta al asunto? La querella en contra de quienes resulten responsables lo demostrará, y si no lo demuestra, peor para la querella.

 

Carabineros debe tener mucho cuidado, ya que nadie puede resultar lesionado en manifestaciones pacíficas desarrolladas en el contexto de legítimas demandas sociales postergadas durante treinta años. Nada de empujones maleteros, escándalos persecutorios, patadas voladoras, palos en el hocico, perdigones en el poto, insinuaciones discriminatorias, saltos al vacío, miradas maleducadas u observaciones insensibles, como por ejemplo ¡que estai haciendo ahí cabro %$&/&$#! y demás modales faltos de cortesía.

 

La oposición se apresta a crucificar al “duro”, el ministro crucificará Rozas, el capo a su subalterno, y este último al paco que no respetó la norma que tantas veces les he dicho que apliquen en estos casos: Si ve que el cabro arranca para allá, usted arranca para acá ¿Cómo no entienden?

 

domingo, 4 de octubre de 2020

LA MUERTE DE LA LEY.

Supongamos que gana el rechazo, lo que por supuesto me gustaría, aunque sabemos que no será así. No serviría de nada, ya que la izquierda no respetará el resultado, y la derecha, presurosa, se sumará al descontento con tal de mantener la “paz social”.

 

De hecho, el rechazo ganó el día en que Sebastián se alzó con la elección presidencial. La izquierda desconoció el resultado, propinándole un golpe de estado y manteniéndolo como Administrador Provisional para no agarrar el fierro caliente. Asaltaron el poder y mantuvieron las formas.

 

El descontrol es tal, que no existe forma de regresar al cause constitucional. La ley ha muerto, la asesinaron legisladores y jueces. El funeral de la legalidad lleva en pantalla desde hace más de una década, amenizado con saltos, gritos, poemas, chistes, bailes, reclamaciones varias y llantos de rostros y políticos aventureros. Matinales, teleseries y noticieros llevan al respetable público las exequias de la ley.

 

¿Cuándo asesinaron la legalidad? La agonía comenzó el mismo 11 de marzo de 1990, día en que comenzó a escribirse la historia oficial. Los buenos fueron los malos y los malos fueron los buenos de esta película transmitida en cadena nacional de televisión, radio y prensa escrita. Ese dia comenzó la repartija del botín.

 

Los informes Rettig y Valech; la ley indígena operada por la Conadi; el aumento progresivo de empleados públicos y sus ingresos; los innumerables falsos algo que cobran mes a mes; el nacimiento de la nefasta Alianza Público Privada, organización delictual y corrupta; la toma de universidades y colegios por la extrema izquierda; el alza sostenida de impuestos, que llegó a su clímax durante la primera regencia de Sebastián. En fin… Todo apuntó, siempre, en esa dirección. Más poder para políticos, sus allegados y sus socios, que obtenían de nosotros, los que financiamos la fiesta sin sospecharlo.

 

Grandes empresarios apoyando campañas de marxistas en ciernes. Y políticos de derecha robando “las banderas de la Concertación” para poder ganar una mísera elección y dar rienda suelta a su ego descomunal.

 

Y aquí estamos, con una derecha socialista y una izquierda marxista. Si hace treinta años la izquierda alegaba que todos en Chile éramos de derecha, ahora vemos que casi todos en Chile son de izquierda.

 

 

 

sábado, 3 de octubre de 2020

EL BONO O LA VIDA.

Más de 400.000 chilenitos vivos defraudaron al fisco, alterando la información que los hizo merecedores de los bonos Covid, o como los hayan bautizado. Esos bonos pensados en “quienes más lo necesitan”, en la “sufrida clase media”, y en todo aquel que tenga un derecho inalienable producto de existir, caja feliz mediante.

 

Estos nuevos falsos pobres llegaron a engrosar la interminable lista nacional de falsos con apellido que profitan de los impuestos que pagamos casi todos. Recordemos a los falsos exonerados, retornados, torturados, pobres, indios y demás minorías, que juntas hacen una numerosa mayoría desfalcadora.

 

El gobierno no hará nada más que declarar sorpresa, indignación o cosas por el estilo. Ese dinero ya pasó a mejor vida. Quien pretenda encontrar uno de esos billetes en el bolsillo del pobre y miserable tramposo de turno, no lo encontrará. Vayan a buscarlo a Falabella o Ripley ¿Se imaginan a que extremos de sinvergüenzura llegaremos con la nueva constitución que dará más poder a los señores políticos y su clientela cautiva y vividora? Observen hacia el otro lado de la cordillera y no se espanten, acostúmbrense a vivir así.

 

Mientras honrados comerciantes que pagan impuestos para mantener a toda esta crápula escandalosa y miserable debieron cerrar sus empresas por no ser “esenciales”, hordas de malandras defraudaban la fe pública, conociendo las consecuencias de sus actos: ninguna ¿Por qué no habrá sanción a esta gentuza? Pues porque el robo se produjo dentro del contexto de  “legítimas demandas sociales”, y dentro de un marco legal que ni siquiera respetan los legisladores y los tribunales, quienes mediante procesos creativos de la misma calaña que utilizan estos falsos pobres, interpretan leyes a su antojo en lugar de cumplir con la letra y el juramento que espetaron al asumir su cargo. 

 

jueves, 1 de octubre de 2020

PERIPLO AL SUR.

El intrépido Andrés Schmied nos escribe desde el sur. Yo ni loco me doy un voleo por esos inhóspitos lugares abandonados por el estado y el que dicen nos mira desde allá arriba, tal vez para entretenerse; pero claro, soy un cobarde fascista que no se junta con la chusma incendiaria. Nuestro corresponsal en la zona nos describe un paisaje caótico, de abandono total, advierte sobre incendios carreteros y la necesidad de deambular de día. No muy distinto a una tarde cualquiera en Alepo.

 

Mi espíritu de aventura es reducido. No me muevo de las regiones Metropolitana y Quinta, aunque por estos lares también abunda gente indeseable con intenciones barbáricas -aun pertenecen a Chile-. Mis aventuras incluyen viajes en Metro al centro y luego a mi casa, respetando la máxima indispensable, nunca salir antes de la diez de la mañana y jamás regresar después de las cuatro de la tarde. Hasta marzo pasado una vuelta semanal por el supermercado, y de vez en cuando una ida al mall en compañía de la patrona y los hijos, accediendo a la afrenta a cambio de no meterme en problemas. A veces mantengo mis principios, pero también tengo estos otros.

 

Conozco las playas desde Santo Domingo hasta Papudo, más un viaje a Los Molles solo para comprobar que está ahí, donde al parecer aún sigue, aunque desde hace unos nueve o diez años solo viajo a la misma playa. A esto le sumamos Viña del Mar, tierra natal a la que no visito desde hace años, creo que por culpa de un matrimonio. Fui a Olmué dos o tres veces, comarca a cargo del Sheriff Hunter, donde se dice que no se mueve una hoja en el lugar sin que el mandamás lo autorice. Hacia el sur llego hasta la pastelería de Las Alemanas, en San Bernardo, solo en busca de una torta de milhojas, manjar y crema pastelera, que no dejo de recomendar; queda pasado Carozzi a mano derecha. Y pare de contar, para todo lo demás existe Google Earth.

 

Desde marzo solo he salido de la casa en dos ocasiones –gracias Coronavirus-, una vez a recibir una propiedad que dejó el arrendatario, y esta semana a la notaría. Cosas del destino ¿Piensan que me aburro? Je…je…je… Sí, claro, mucho. La patrona está desesperada con el encierro, mi hija anda igual. En cambio el cabro chico prefiere vivir bajo siete llaves el resto de su vida con tal de no regresar al colegio. Aun así nos tratan de convencer que los hombres y las mujeres somos iguales. Claro, como no.

 

No es mucho lo que podemos hacer durante estos aciagos días pandémicos y revolucionarios. Mientras esperamos que el gobierno permita a los “ricos” viajar a sus viviendas en la playa, por la cuales aún nos continúan cobrando contribuciones de bienes raíces, intento construir un “e-comerce”, como lo llaman en inglés. Sería mi regreso a las pistas empresariales después de mi merecida jubilación hace dos años. Si la idea llega a buen puerto, tendré un negocio, pero sin empleados, tal vez lo más cercano al paraíso terrenal que algunos buscan en Venezuela y yo quizá encuentre en mi computador.

 

Escribo esto mientras esperamos el reporte de nuestro corresponsal en la zona de conflicto. Ya me imagino a Andrés trabajando para la Tonka, preguntando a una víctima chamuscada: ¿Qué se siente estar quemado? Aunque será difícil, estas noticias no aparecen en la tele, al parecer no les queda espacio entre tanto salto, tanto grito, tanto arrepentimiento y tanto llanto de los rostros. 

 

miércoles, 30 de septiembre de 2020

ENTRE SIN GOLPEAR.

Como estarán de jodidos en los países hermanos latinoamericanos, que continúan llegando pobres y desarrapados en busca de un plato de tallarines y, de paso, de unos cuantos beneficios sociales a costa de la señora Juanita y don paga Moya. Otros más que sueñan con el paraíso terrenal, esta vez ubicado al borde del Mapocho.

 

He escrito largamente sobre la inmigración de verdad, esa que construyó Chile después de la independencia, principalmente durante la parte final del siglo XIX y hasta los años 60 del siglo XX. Europeos, principalmente españoles, italianos y alemanes, además de croatas, suizos y algún otro. Judíos y palestinos. Luego coreanos en los 80 y 90, después chinos. Ellos hicieron Chile. Fundaron todo el comercio y la industria nacional. Nadie vivió del estado, todo lo contrario, lo financiaron.  

 

¿Cuántas personas llegaron? Muy, muy, muy pocos. No tengo dudas que llegaron a Chile menos españoles, italianos y alemanes en cincuenta años, que haitianos en dos años gracias al turismo bacheletista-jesuítico. Aquella inmigración fue decisiva, fabulosa, le cambió el rostro a un hoyo en el fin del mundo. Hoy vemos como masas de miserables sin ninguna posibilidad de subsistir con sus propios medios, ingresan ilegalmente a un país con futuro incierto.

 

¿Qué haremos con los haitianos, construir más campamentos y poblaciones? ¿Qué haremos con la gran mayoría de los colombianos? Los venezolanos que han llegado se ven, en una cantidad importante, de un nivel cultural muy superior a los anteriores, debido a que desde el paraíso terrenal de la Karol, el Giorgio y la Camila escaparon los más capacitados, educados y anticomunistas. Sumemos: ¿Importamos un 80% o 90% de pobres perpetuos? Esto es la ruina total.

 

Importar pobres a destajo ha sido un golpe mortal al país. Con un 20% de quienes llegaron, necesaria mano de obra que reemplazó a todos aquellos que estudian gratis con 400 puntos y que solo podrán ejercer en el aparato público producto de su innecesaria cualificación, su modesta capacidad y menesteroso nivel cultural, eran suficientes. ¿1.5 millones, tendiendo a 2 millones de eternos pobres? ¿Para qué tantos? Absurdo.

 

Cambiamos una garzona chilena por una colombiana; un bombero de bencinera chileno por uno haitiano; un chofer de carretilla en una construcción por otro; un cosechador de manzanas por otro ¿Cuál es la idea? ¿A que vino esta gente? ¿Nuevos votantes rojos? ¿Agradecimientos a la ONU? De verdad, esto es absurdo.

 

A cambio, hemos obtenido otros personajes que nos cuestan más caros aun que un pobre negrito que malvive en un cité de mierda con cien o doscientas lucas mensuales, si prorrateamos sueldos mínimos eventuales con meses de desempleo.

 

¿Quién puede ser más caro que el anterior? Un empleado público mueve papeles que gana un par de millones de pesos mensuales, o más, a cambio de complicar la vida a quienes trabajan para pagarle su suculento e innecesario sueldo. Los haitianos debieran estar en Haití, y los vagonetas de 400 puntos que egresaron gracias al compañero profesor y contactos en el partido, cortando fruta y acarreando una carretilla.