Noticia de
último minuto. Chile ha sido azotado por el huracán Michelle. Ráfagas de
comunismo y una descomunal lluvia de desaciertos destruyen todo a su paso. La
gente arranca. Los inversionistas también. Se ha visto a varias ratas abandonar
el barco que se desestabiliza hacia babor y amenaza con hundirse.
El huracán
Michelle no tiene compasión con nada, arrasa con todo. Árboles y la
constitución son arrancados de raíz, mientras destruye todo a su paso. El
huracán destruyó escuelas y universidades. El trabajo de los últimos 40 años se
ve amenazado por el huracán Michelle.
Se calcula
que producto del huracán Michelle aumentarán los abortos. Y las deudas de
hogares y empresas. Y del Estado.
Los que
saben de estas cosas y no se dedican a emitir informes, aseguran que el huracán
durará hasta marzo próximo, tiempo suficiente para no dejar piedra sobre
piedra. La reconstrucción puede durar muchos años, si es que alguna vez se
reconstruye todo el desastre causado por Michelle.
No importa,
al mal tiempo buena cara, dicen los ingenuos. Sobre todo si no queda más
remedio.
Y luego se
preguntan la razón por la que hoy agarraron a chuchadas al huracán en el Te
Deum. Es que el famoso huracán ya nos tiene hasta el cogote y más arriba. Que
Michelle se vaya luego y no vuelva nunca más.





