Ayer, las
mujeres jugaron a ser especiales. Hoy, unas pocas continuaron con la fantasía. Mañana
tendrán que volver a la realidad, ya sea a trabajar, a estudiar, o a vivir del
marido. Algunas a no hacer nada. Nada nuevo bajo el sol. La verdad es que solo
tratarán de sobrevivir, tal como lo hacemos sus enemigos, los hombres.
A mayor
fealdad, rabia, despropósito y fanatismo, mayor es la cantidad de supuestos
derechos que dicen poseer por obra y gracia de no sé quién. Hoy las vi en
Alameda, premunidas de un pañuelo verde que al parecer les da chipe libre para
abortar, ayer el pañuelo era morado, mañana será lo que esté a la moda, aspecto
desarrapado y ataques de histeria, mientras intentaban representar algún tipo
de atracción callejera. Algunas aseguran que los hombres nos levantamos en la
mañana con la única idea de violar mujeres. Si estas chiquillas supieran
que los hombres no andamos preocupados de ellas, tanto como ellas andan
preocupadas de desprestigiarnos a nosotros, se sorprenderían. Solo un psicópata
querría violar a una mujer, y solo un enfermo mental querría involucrarse con
un orco como los que salen en la tele exigiendo “sororidad”.
La chiquilla
esta que trabaja para Sebastián, casi se volvió loca cuando escuchó que
Carabineros cifró en 150.000 las féminas en Plaza Italia, mientras ellas
aseguran haber sido dos millones. La pobre pensó de inmediato en una acusación constitucional
por no saber contar. Un experto que al parecer tuvo la paciencia de contarlas,
asegura que eran 800.000 ¿Quién da más? Pregúntenle a Matamala y Rincón, ellos
lo saben todo, y lo que no, lo inventan. Está claro, eran entre 150.000 y dos
millones. Preciso.
El gobierno
entró en crisis por la falta de complicidad y sensibilidad social de
Carabineros, y en un intento por estar con la voz de la calle, aseguraron que
hubo más gente que nunca antes, y todas conformes. No sé si se referían a toda
la historia de la humanidad, o contabilizaron solo desde que “recobramos la
democracia”, fecha en que comienza la historia oficial de Chile, salvo que se trate
de culpar a Pinochet de algo ¿Cuántas eran?: Las que ustedes quieran,
chiquillas, pero no se enojen por favor.
Estas cabras
son bien asopadas. Sabemos que las mujeres se las han ingeniado para mandar al
hombre desde tiempos inmemoriales, sin necesidad de empelotarse en la calle, ni
reclamar en contra de hombres que trabajan para terminar entregándole el dinero
a ellas, y sin chistar.
Es tan fácil
y conveniente ser mujer hoy en día, que no entiendo los reclamos. Estas
cabritas que estudian en la universidad (tema aparte es como lograron ingresar,
y de que manera pretende egresar), pretenden algo más o menos así:
Parten con
la cantinela de que son dueñas de su cuerpo (obvio, ¿a quien le importa eso?).
Para las feministas, esto significa afilar hasta la extenuación, siempre que no
se arrepientan en el acto y el payaseo se transforme en violación (pero que no
las “cosifiquen”), y que el asopado de turno pruebe su inocencia. Con “cuea” parirán
solo un hijo, quien nunca tendrá claro del todo si su padre es quien vieron de
guagua por un tiempo, el ex conviviente de su madre, el actual conviviente de
su madre, o el puertas afuera ¿Qué culpa tiene los hijos y su padre biológico? Cosas
de la “sororidad” y los cambios de humor.
La mujeres
ya no cocinan, lava la lavadora automática, plancha una colombiana dos veces a
la semana, el “tío del furgón” retira al cabro chico del colegio, la profesora
lo “educa”, una de las abuelas lo semi cría y el padre paga la pensión de
alimentos, mientras la ex reclamona de la Alameda continúa reclamando, esta vez
por no tener tiempo para nada.
Yo creo que las mujeres debieran dejar de reclamar tanto. Que hagan su vida como les de la gana, que no se metan con los hombres si somos tan malos, que tengan un hijo comprando un padre en un banco de semen, que lo críen a su antojo y paguen todas las cuentas ¿Cual es la idea de reclamar tanto?
Los hombres tenemos que ganar mas que las mujeres, precisamente porque vivimos con una mujer y tenemos hijos con ellas, o de lo contrario con menos de la mitad de nuestros ingresos nos alcanzaría y nos sobraría.
Déjennos tranquilos en nuestro trabajo, jugando al dominó, hablando de fútbol con los amigos, comiendo asados. Sigan viviendo sus vidas complicadas y déjennos a nosotros en nuestro mundo simple y sin apuros. En fin, dejen de huevear.
Espero que Carabineros
sepa contar y hayan sido solamente 150.000, porque si eran dos millones, Chile
no tiene futuro alguno.





