viernes, 16 de octubre de 2020

DEBER CIUDADANO.


 

A una semana del plebiscito que nos abrirá las puertas del paraíso, los contagios aumentan sin parar. Claro resultado del “18”, fiesta nacional de los curados, previa a la celebración del golpe de estado, fiesta nacional de la delincuencia, y a la fiesta de la democracia, fiesta nacional de los huevones. A nadie la falta mambo.

 

Recordemos que los señores políticos suspendieron el plebiscito en abril producto de unos pocos contagios, mientras ahora pretenden efectuar el acto simbólico –ya sabemos que gane quien gane reformarán la constitución-, a pesar del aumento de enfermos y muertos, y el seguro descontrol epidémico luego del próximo domingo. Todo sea para mantener la paz social y escuchar la voz del pueblo, aunque si el pueblo desentona y dice lo que los mafiosos no quieren oír, seguro no lo acatarán.

 

El plebiscito ilegítimo y la indolencia ciudadana nos harán regresar a los peores momentos de la epidemia ¿Pensará el gobierno en nuevas cuarentenas y ruinas generalizadas? ¿Navidad, año nuevo y vacaciones encerrados? Todo sea por la democracia, o tal vez por el fin de esta.

 

Yo aún estoy en duda sobre si cumplir o no con mi deber ciudadano. Por una parte lo considero inútil. Por otra, tal vez mi voto aporte a perder por menos. Un triunfo moral tipo Arturo Prat, aunque siempre he preferido a Carlos Condell, como ustedes ya deber saber. Nunca me has seducido las estatuas, prefiero arrancar para contarlo.

 

Veremos si el horno está para bollos de aquí al domingo. Si tomo la heroica decisión de no arrear la bandera aunque me estén metiendo tiros por el traste, iré a votar, aunque todo dependerá de las aglomeraciones con que me encuentre. Si no hay nadie, entro, voto y me largo, pero si hay cola (fila si lo prefieren, para no herir a nadie) me devuelvo. Está bien ser huevón pero solo hasta medio día, no el resto de la tarde.

 

Mi dilema consiste en elegir si me arrepiento por no votar, o me arrepiento por enfermarme. De cualquier manera me arrepentiré ¿Será para mí el reino de los cielos? No tengo apuro en enterarme.

 

La lista de arrepentimientos en mi aun no tan extensa vida, comprende varios ítems. Uno de ellos es no haberme ido de este lupanar con vista al mar hace algunos años, con destino a Trumplandia, aun conociendo a mis entrañables compatriotas, saber lo que son capaces de hacer y haber pronosticado el fin de los mejores años de Barbarilandia hace una década.

 

No lo hice por flojera, desidia, razones familiares, y claramente porque tal como no veía un futuro esplendor en Chile, tampoco imaginé un golpe de estado y una asamblea constituyente. Me imaginé un revoltijo permanente y un lento declive hacia una tranquila mediocridad. Esto me pasa por no seguir mi primer mandamiento: no crea, no suponga, no confíe, solo dude. Pero bueno...

 

Ya veremos que sucede este domingo y que sucede en el futuro próximo. Seguro que no será muy bueno, aunque tal vez tampoco tan malo. Otra vez trasgrediendo mi primer mandamiento… ¡Ufff!

 

 

 

  

jueves, 15 de octubre de 2020

PAZ Y AMOR EN MI VECINDARIO.

Alcaldes, empresarios, comerciantes, vecinos de la “zona cero”, políticos de buena cepa, hombres de buena voluntad, damas y caballeros, cristianos viejos y nuevos. Todos hacen una llamado a la no violencia, no sin antes aclarar que se refieren a la violencia “venga de donde venga” y que –por supuesto-, comparten las “postergadas demandas sociales”, las manifestaciones pacíficas y el proceso constituyente. La aclaración es válida, precisamente porque vivimos “en un contexto de legítimas demandas sociales”, y el miedo abunda por doquier. En resumen, quieren la breva pelada y en su temeroso hocico. Pero eso no es posible. Otros más que pretenden quedar bien con los delincuentes y terroristas que por supuesto, nadie sabe quiénes son, de donde vienen, que pretenden, ni quienes los mandan.

 

Ahora regresemos a mi tesis, hoy más vigente que nunca. Como todo el mundo apoya lo que sucede, esto no tiene para cuando terminar. Y como todo el mundo vive con miedo, la horda continuará el procedimiento que tantos resultados les ha dado hasta el momento ¿Se entiende? Una vez más la culpa es de quien proporciona el afrecho a la bestia hambrienta.

 

Lo que apoyan los distinguidos personajes descritos, es “hagan lo que quieran, pero no aquí”, o “hagan lo que quieran, mientras yo no salga perjudicado”. En fin, pórtense bien cabros, sean caballeros, piensen en el prójimo (en mi) y no sean ustedes mismos, sean lo que no son. Eso no va a resultar. Esta gente no difiere mucho de aquellos que cacerolean desde la momentánea tranquilidad de su hogar, apoyando el fondo pero no la forma, o tal vez hasta la forma, mientras no se haga presente en su barrio ni quemen el supermercado donde compra a diario.

 

Lo que apoya esta gente es un golpe de estado llevado a cabo en octubre del año pasado. Un proceso constituyente ilegítimo, fruto de presiones criminales. La entrega de un cheque en blanco a bandas organizadas. Apoyan un desquiciamiento generalizado, que supuestamente les entregará la leche y la miel que tanto buscan, y que pagará otro (ahora reclaman porque deben pagar ellos). Eso sí –dicen ellos- que sea todo en paz y armonía. Pero eso no es posible, lo saben, pero no se atreven a reconocerlo en público. Y es por esta razón que el caos no va a detenerse. La horda campa a sus anchas y nadie pretende detenerla, por el contrario, pretenden entregarle más poder a la bestia, y que esta lo ejerza sabiamente, en paz, con justicia y armonía ¿Serán huevones?  

 

miércoles, 14 de octubre de 2020

"LA LABOR NO QUIERE MISERIA".


 


Uno de mis pasatiempos cuarentenarios es seguir al “influencer” español Jesús Manuel Martin Crespo. Un hombre simple de campo. Un cabrero de Extremadura, la región más pobre y apartada de España. Tal vez esa es la razón por la que aún no se contamina con  la estupidez políticamente correcta, y a la vez mantiene el sentido común de las cosas simples. Jesús no pretende inventar nada nuevo, no intenta deconstriur al hombre ni otras barbaridades actuales.

 

Este cabrero extremeño tiene más racionalidad que todos los sinvergüenzas que nos regentan, “expertos” de todo tipo, “intelectuales” al voleo y cosmopolitas de pacotilla. Escúchenlo y aprendan.


martes, 13 de octubre de 2020

CONTEO CREATIVO.

Continuemos con la fiesta de la democracia que se avecina. No tengo duda alguna que, si durante el conteo de votos se produce una sorpresa en favor del rechazo, se robarán la elección ¿Quiénes serán los mayores interesados en esta fechoría?: La ex derecha, sin duda.

 

La ex derecha y el gobierno que no gobierna no resistirían un triunfo del rechazo. En primer lugar, Sebastián y su corte de payasos deberán salir a defender la voz del pueblo, a anunciar que se respetará el resultado “venga de donde venga”. Y que pobrecito del que arme desordenes o no respete el infausto resultado, ya que se arriesga a una querella en contra de quienes resulten responsables.

 

Además, el resultado no se respetara. “Voces” pedirán una nueva elección en nombre de la “paz social”. Los señores políticos continuarán sobrepasando la constitución en nombre de “quienes más lo necesitan”. Y por supuesto, procederán a cambiar lo que la voz mayoritaria de los fachos pobres indicó, fiesta de la democracia mediante, que no debiera cambiarse. En ningún caso el rechazo puede triunfar.

 

No, el gobierno no quiere algo semejante, sería contrario a los intereses de Sebastián y su soñada estatua ¿Se imaginan una algarada callejera producto del desvanecimiento del sueño paradisiaco? No, serían muchos problemas juntos, es preferible que gane el apruebo, dirán el Seba y sus mascotas, junto a los nuevo derechistas, los derechistas con calle, los derechistas sociales, los derechistas de matinal y los derechistas que escuchan a las sabias mayorías.

 

Supongo que el gobierno y sus partidos aliados ya tienen controlado el problema de los apoderados de mesa. No enviarán suficientes, tal vez no les pagarán la micro, ni les convidarán un sánguche de mortadela y un jugo en caja para la ocasión. La idea es colocar muy bien los incentivos, no sea cosa que los apoderados se tomen su trabajo en serio y compliquen la elección.

 

Si lo que imagino se produce, no sería ilegal, ya que nos encontraríamos con un fraude ciudadano, solidario, social, y dentro del contexto de las legítimas demandas sociales postergadas por treinta años. Recordemos que no fueron los treinta pesos, ya que los que reclamaron por el aumento de la tarifa del Metro no lo utilizan, se “mueven” en micros gratis.

 

No existe posibilidad alguna que triunfe una opción que nadie apoya. Y digo nadie de los que cuentan, que son los cuentan los votos, hacen la leyes, hacen las trampas y las nuevas leyes que las legalizan.

 

No es posible salir de una revolución por medio de una elección ¿Alguien puede citar un caso? No, estoy convencido que nuestra única salida es que una vez que gane el apruebo –por las buenas o por las malas-, la extrema izquierda desate su locura, siembren el caos, y la gallá, empobrecida, temerosa y desamparada, arregle el entuerto que armó durante su infeliz sueño de una vida sin problemas, votando por una convención constituyente civilizada. No porque el populacho sea civilizado, que no lo es, sino porque ver de cerca la miseria hace recapacitar a cualquiera.

 

 

domingo, 11 de octubre de 2020

¿USTED TIENE UNA MEJOR IDEA?

Continúa la violencia callejera y mediática, aunque aún es insuficiente para asustar al enfervorizado populacho bárbaro que sueña con cosas gratis y una venganza contra “los ricos”. El desenfreno criminal de esta gentuza no será suficiente, el día del plebiscito que tendrá lugar pase lo que pase, y pese a quien le pese, está a la vuelta de la esquina.

 

Nuestra salvación estará entonces, en la locura colectiva que sobrevendrá a partir de la noche de la votación. Los compañeros de la prensa informarán, entre lágrimas y vítores, el triunfo de la alegría ya viene 2.0. El pueblo habrá hablado, el pueblo habrá tomado el destino en sus manos. El pueblo será desde esa noche digno y soberano. Nada de eso, por supuesto, será cierto, pero suena bien.

 

Yo también sueño. Sueño con un caos callejero total; con una fuerza pública sobrepasada; los militares negándose a salir a las calles; con hordas de maleantes llegando a La Moneda con antorchas y guadañas; con un presidente escapando en helicóptero con destino al Caribe; con un estado fallido; con un vacío de poder aprovechado por bandas organizadas; con el terror apoderándose de ciudades y pueblos ¿Que hemos hecho, Dios mío?, se preguntarán algunos. Otros disfrutarán de los hechos deleznables.  

 

¿Cuándo se celebrará la elección de constituyentes? ¿En abril? Pues sueño con que un interminable descontrol se apodere del país hasta abril. Afiebrados políticos anunciando el fin del Chile como lo conocemos. Un desempleo galopante y sin expectativas de ceder; rostros de matinales comentado sobre tomas, incendios, atentados y todo tipo de desmanes pacíficos, muy pacíficos, todo dentro del contexto de un nuevo Chile, más igualitario, solidario, justo y ciudadano, amenizados con bailes, risotadas y frivolidades de todo tipo.

 

Sueño con que el horror, único antídoto seguro contra la ignorancia, la indolencia y la sinverguenzura de un pueblo desquiciado, nos lleve a una salida ¿Que importan seis meses de orgia descontrolada si la alternativa son décadas de marxismo?

 

Sueño con una campaña electoral en que la izquierda desate su furia, prometiendo barbaridades, ideas desquiciadas, ofertones indescriptibles, todo tipo de locuras, mentiras por doquier. Sueño con una Venezuela en llamas, con millones de personas escapando del paraíso. Con una Argentina colapsada, con otros millones de personas pidiendo la salida de su gobierno socialista, ladrón y corrupto. Si lo miran bien, no pido nada del otro mundo, es algo que tarde o temprano sucederá. Entonces, ¿por qué no desear que suceda lo ante posible, para bien de los chilenos, argentinos y venezolanos? No podemos esperan un futuro mejor para nadie en este continente, sin que antes el populacho bárbaro de aquí y allá reaccione, aunque sea por la fuerza y la necesidad.

 

Solo así podremos tener una asamblea constituyente medianamente civilizada, compuesta mayoritariamente por personas que serán elegidas para componer el error cometido el día de la votación. Solo el caos total nos hará libres. Solo nos podrá salvar el miedo apoderándose de la clase media aspiracional que, verá con desconsuelo, como vislumbra perder lo poco no mucho que tiene en sus manos, y que le ha costado décadas conseguir con esfuerzo.

 

Solo tendremos una verdadera democracia, paz social, desarrollo permanente, respeto a la vida, la libertad y la propiedad del al prójimo, cuando todo el mundo tenga algo que perder, y por lo tanto algo por lo que luchar.

 

Mientras el populacho bárbaro no comprenda que la aventura revolucionaria no la pagarán solamente los ricos o “los otros”, el desenfreno no va a parar. El tiempo, hasta el momento, me ha dado la razón ¿O alguien tiene una mejor idea?

 

 

 

 

sábado, 10 de octubre de 2020

NO ES HOJA EN BLANCO, ES CHEQUE EN BLANCO.

Dentro de pocos días, el populacho nos demostrará si es o no es bárbaro ¿Que creen usted que va a suceder? Dentro de dos semanas, el populacho decidirá si cambia una constitución que no ha leído, y aunque la lea no la entiende, por otra que no conoce y ni siquiera imagina el contenido. No es una hoja en blanco, es un cheque en blanco.

 

Si bien la nueva constitución existe, y se encuentra a buen recaudo en algún cajón con llave en la guarida del PC, el populacho bárbaro supone que la buena nueva será escrita por el pueblo, ese ente que solo sirve para votar cada cuatro años y reclamar cada cuatro días.

 

Según los ilusos de siempre, la nueva constitución contendrá los deseos y sueños populares y populacheros postergados desde la noche de los tiempos. La hoja en blanco lo aguanta todo. La nueva constitución nos permitirá llegar y llevar.

 

El problema consiste en que nada de esto es cierto, la nueva constitución será un documento que le quitará poder a las personas para entregárselo a los políticos. Al decir poder, quiero decir el dinero y la libertad, únicas dos cosas que nos entregan poder en la vida.

 

En dos semanas sabremos si la gallá clama por ser dirigida por quienes digitan a los jóvenes idealistas, a los compañeros de ruta, a la primera línea, a los comandantes sureños y a toda la ganadería revolucionaria que pulula a plena luz del día entre pacos, guanacos y compañeros de la prensa seria.

 

Así es, seguramente votarán a favor de empoderar a quienes nos han llevado a la mediocridad y pobreza. Votarán por más estado, por más impuestos, por más repartija del botín, por más show y más matinales, por más inseguridad jurídica, por más calle, y por menos crecimiento económico, verdadera razón por la que nos encontramos en la situación actual.

 

En unos días mas comprobaremos que el populacho efectivamente es bárbaro ¿Alguien lo duda? 

 

viernes, 9 de octubre de 2020

VOLVER AL PASADO.

Me entero por la prensa que en Chile vivimos una revolución, y que todo tiempo pasado fue mejor. No es la primera revolución que parimos con dolor. Hemos vivido revoluciones liberales, federalistas, la revolución en libertad y la de empanadas y vino tinto. Ninguna fructificó.

 

Fue necesaria la aparición de un grupo de militares y civiles de primer nivel para armar la única revolución que ha tenido sentido, la revolución liberal-conservadora del Gobierno Militar. El problema es que a partir del año 90, mas precisamente desde el 11 de marzo de ese año, los señores políticos, sus asociados de la prensa seria, profesores y burócratas demasiado bien pagados, comenzaron un contrarrevolución corporativista que devino en marxista de frentón.

 

Y no, todo tiempo pasado no fue mejor. Algunos añoran esas noches guitarreadas en Algarrobo e Isla Negra, mientras el animador recitaba a Maritain. Curas obreros y buena onda nacidos del concilio. Hijos de la CVX. Pura paja molida. Ni revolución, ni libertad, ni nada, solo antesala al marxismo. Los pobres tuvieron que esperar. No hubo patria nueva.

 

Otros recuerdan con nostalgia el intento totalitario y supuestamente liberador de los pililos de la UP. Upelientos para los amigos. De no haber sino porque todo resultó mal, todo hubiese resultado bien. Que cosas tiene esta vida. Ni empanadas, ni vino tinto, solo harina para tres días, robos al por mayor, unos cuantos tiros y más hambre que la cresta. Una vez más los porfiados hechos dijeron otra cosa.

 

Hoy, desde la perspectiva que dan los años y la ignorancia, ese tiempo pasado fue el mejor. Grandes equivocados como Frei, Tomic, Allende, el hermano mayor, la Cepal y la Alianza Para el Progreso, terminaron el trabajo que laboriosamente los chilenitos vivos no pudieron culminar. La ruina del país. Empeño en el que persisten en nombre de “quienes más lo necesitan”.

 

Educación gratis, salud estatal, pensiones de reparto, fijación de precios, estado empresario, manotazos a la propiedad, genialidades varias ¡Esta vez sí que sí! Si los porfiados hechos vuelven a darnos la espalda, peor para ellos ¡Chile cambió!

 

No hemos aprendido nada. Esta nueva revolución de la ignorancia, comandada por ratones de biblioteca que jamás han trabajado un día a nadie, pontificadores televisivos, comunistas multimillonarios que sufren a diario en nombre de los demás y los eternos atorrantes callejeros  que delinquen en nombre de ese pasado que amenaza con regresar, continuarán haciendo daño y volverán a fracasar.