La loquita
que regenta la comuna de Santiago compró una clínica. Se ve que además de saber
robar también saben de medicina. Son una piña de comunistas multifacéticos.
Me imagino
que habrán leído sobre el tema. Unos tipos venden la clínica en cuatro pesos, y
el comprador se la revende a la loquita, que la compra, esta vez, por un
dineral. Todo muy claro. Ahora sabemos en que se utilizan nuestras patentes municipales,
nuestras contribuciones de bienes raíces y nuestros partes por girar a la izquierda
en lugar no habilitado para tal efecto.
Claro que la
clínica no está en condiciones de funcionar como tal, por lo que deben remodelarla.
Tengo la impresión de que durante ese procedimiento se gastarán algo así como el
doble o el triple de lo que han presupuestado, si que no gastan aun más. También
me atrevo a predecir que existe la posibilidad de que la clínica jamás vea la
luz, aunque igual puede ser inaugurada antes de que la loquita deje el sillón edilicio,
en un ambiente de jolgorio y con actores representando a enfermos, médicos y enfermeras.
La última información
que me llega referente a la clínica de la loquita, es que la Contraloría suspendió
la compra. Ojo: la suspendió, eso no significa que la compra no se llevará a
afecto, ya que no se anuló la compra. Creo que el CBRS no inscribió la compraventa.
En fin…, esta vez el robo fue demasiado escandaloso, incluso para
Barbarilandia.
Si todo este
asunto termina bien para los comunistas multifacéticos, es decir, si logran dar
el zarpazo, y la clínica algún día atiende pacientes, no me gustaría ser uno de
ellos. Como que no me tinca el asunto. Igual no creo que me sirve de mucho, ya
que puede ser una clínica dedicada a especialidades como abortos, cambios de
sexo y a la entrega masiva de condones y píldoras del día después. Todo muy
moderno y con perspectivas de no se que cosa.
Si usted
pide hora en la nueva clínica de la loquita deberá indicar su sexo, su autopercibimiento y su raza. Negritos travestis tendrán preferencia, seguidos por
indiecitos no binarios. A continuación vendrán las mujeres víctimas de
violencia de genero. Luego los menores de edad que soliciten terapias hormonales.
Por último, los pacientes de menor importancia, como enfermos de diabetes, personas
con afecciones al corazón, apuñalados en riñas callejeras y demás minucias
neoliberales.
A propósito,
¿para quiere una clínica la municipalidad, no tienen suficiente con administrar
colegios y reducirlos a escombros? Digo yo nomás…






