Una muestra
de manual de lo que pretende la izquierda con el cambio constitucional, el fin
o la modificación del Tribunal Constitucional y los quorum de mitad más un voto,
es lo que vimos esta semana en el congreso. La diputada Ximena Ossandón, esa
señora fanática que se supone enviada por el hijo de Dios para salvar pecadores
y alimentar a los pobres y desarrapados de este perro mundo, propuso un aumento
de 50% en la pensión mínima. Así como así, por las suyas, lo que por supuesto fue
festejado y apoyado por la bancada roja.
El
presidente de la cámara le advirtió sobre la inconstitucionalidad su propuesta,
ya que los parlamentarios no tiene iniciativa en leyes que implican recursos económicos
(para eso está el presidente y el ministro de hacienda). Ella lo sabe, todos lo
saben. Les dio igual.
De todas
maneras lo propuso y la indicación fue aprobada (era que no). Luego llama a la
prensa, y cobijada por sus cómplices, amenaza al gobierno, asegurando que no se
atreverán a recurrir al Tribunal Constitucional (me imagino que pensando en
asonadas golpistas, algaradas callejeras y saqueos con incendios).
Ximena Ossandón
no es demócrata, ni seria, ni confiable. Esta señora representa fielmente la degradación
total de la política. Es una totalitaria sin el poder suficiente para
demostrarlo. Es un peligro público, y ahí está, elegida por el pueblo,
legislando en contra de la ley y colaborando a la desestabilización de un
gobierno democráticamente elegido.
No hacen
falta comunistas, con la quinta columna dentro de la ex derecha es suficiente.






