Aún seguimos
esperando. Los medios de comunicación de izquierda continúan protegiendo a la Compañía
de Jesús. Sus curas pedófilos cuentan con la protección que sus influencias
pueden comprar.
Los corruptos
medios de comunicación continúan desinformando a la población. Han destrozado a
los Maristas. Incluso al cura rojo Precht. Ni hablar de O’reilly, quien por ser
miembro de los Legionarios de Cristo, y por lo tanto de una de las
congregaciones religiosos que le ha quitado influencia a los Jesuitas, ha desfilado
por los medios. Los curas conservadores son enemigos públicos de la progresía.
De Karadima
ni hablar, hoy es una especie de niño símbolo de las mismas mañas y delitos de tantos
otros. Y su compinche Barros, que hasta donde entiendo solo ha sido acusado de “haber
sabido”, fue trasformado en el mal viviente. A los curas diocesanos los vapulean
a diario. Y lo peor para esta gentuza es que aún no encuentran casos en el Opus
Dei, la otra congregación que le ha quitado influencia en la “elite” a los
totalitarios y desvergonzados Jesuitas ¡Imagínense los programas especiales al
respecto de encontrar a algún Opus pedófilo!
Sobre degenerado de Valenzuela, el ex provincial Jesuita, nada se dice en ninguna parte.
Del otro degenerado, el cura Guzmán, lo mismo. Quizá cuentos más hay en la
lista. Mientras que Berríos, Montes, Guidi y el resto de los hipócritas que
hacen de la mentira y el lobby su medio de supervivencia, despotrican en contra
de los demás religiosos por los pecados y delitos que comparten. Recordemos lo
que contó el escritor Jorge Edwards sobre el mismísimo “san” Alberto Hurtado
mientras fue alumno del colegio San Ignacio.
Los periodistas
vendidos los entrevistan, pero jamás los encaran. Todos quienes están
involucrados en esta suerte de red de protección Jesuita son una manga de
desvergonzados a quienes no les importa nada ni nadie.
Jesuitas,
farsantes disfrazados de autoridades morales.






