Y aquí estamos,
45 años después, celebrando el día de la liberación nacional y el inicio del
cambio de pelo de un país pichiruche de mierda, a uno donde la libertad
personal, social y económica comenzó a institucionalizarse. Bueno…luego
retornaron los señores políticos y comenzó la decadencia.
Pinochet,
Merino, Guzmán, los “Chicago”, Büchi, Piñera (el bueno) y otros. Un constelación
de próceres sin parangón en la historia de este lupanar con vista al mar ¡Un
milagro, sin duda!, solo comparable a la aparición de don Diego Portales en el
momento en que Chile pudo haber tomado el camino de una interminable guerra
civil. Fuimos unos privilegiados. Dos veces…
A partir del
“retorno a la democracia”, el vuelito nos duró unos diez años. La presencia de
Pinochet, los senadores designados, la constitución del 80, un grupo de
concertacionistas decentes e inteligentes y otras variables, “mantuvieron la
fiesta en paz” por un tiempo. Pero todo cambió el 10 de octubre de 1998, día en
que el ex presidente Pinochet fue hecho prisionero en Londres. De ahí en
adelante, la ficción jurídica del secuestro permanente y la toma de control de
las instituciones en forma definitiva por parte de la izquierda, el nefasto
primer gobierno de Piñera y el “legado” de Bachelet, nos colocan a las puertas
de no sabemos qué.
Pero bueno,
sigamos celebrando, que lo comido y lo bailado queda en el inventario ¡Salud!






